LECCIÓN DE CRISTO14.6.2015
www.ireguimilton.blogspot.com
San Marcos 4, 26-34. Jesús habla
a la multitud con parábolas. Pero a los discípulos en privado, no les hablaba
así. En términos sencillos se trata de decirle a la multitud con humildad, lo
que es el desarrollo de la misión de Jesús, hasta el final, cuando el resultado
es la formación de una de las religiones más grandes del mundo.
El Reino de Dios, en el mundo, se formó
así desde el siglo primero de nuestra era, hasta nuestros días. Y Jesús lo explica
así, para que los seres humanos entiendan cómo es el Reino de Dios, que se
forma con la fe en Él, en este mundo para llegar a través de la escatología al
más allá.
Escatología (del griego antiguo
éskhatos: ‘último’ y logos: ‘estudio’), es el conjunto de creencias religiosas
sobre las realidades últimas. Se divide en: Escatología general que quiere decir,
antes del fin de la historia. Se ocupa del destino final de la humanidad y del
destino final del universo. Y escatología particular que se ocupa del estado
del ser humano después de su muerte.
A propósito, ningún ser humano ha
regresado al mundo después de la muerte, por eso mismo, solo nos queda creer en
Jesús, que murió y resucitó, y que a través de su vida y muerte nos enseñó el
amor puro y el corazón divino de Dios, fundamento de nuestra vida y muerte, que
a través de la fe nos hace hijos de Él y templos vivos del Espíritu Santo.
Es sencillamente cuando llegamos a la
verdad, por medio de un símil que es una figura retórica que utiliza
el recurso de la comparación o semejanza entre términos, que hacemos cuando
nuestro Reino de Dios, comienza con la semilla de la mostaza, en esta vida
humana y termina con lo que conocemos hipotéticamente después de nuestra muerte
como el cielo. Mr. 4,26-34: “El reino de Dios es como un hombre que echa una
semilla en la tierra.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario