sábado, 27 de diciembre de 2014

PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

LECCIÓN DE CRISTO 28.12.2014
      
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         Lc. 2,22-40. Lucas trae a Simeón y a la profetisa Ana, para anunciar el advenimiento del Mesías, ahora niño. Simeón dice de Él a María: “Este niño está destinado en Israel para que unos caigan y otros se levanten; será signo de contradicción para que sean descubiertos los pensamientos de todos”. Y Ana daba gloria a Dios hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Israel.
         Algo muy profundo en los corazones debía infundir el niño Jesús en las personas. Un niño con su presencia impacta. Todos los niños lo hacen, cuando las personas que los ven son almas de Dios. Es un sentimiento tan profundo, que no requiere palabras, sino sentimientos al verlos tan diferentes a los adultos.
         Los niños los hizo Dios y Él los presenta como la expresión más profunda de la vida. Sinceramente, los adultos en general se  olvidan de la vida. ¿Pero qué es la vida?
         Un don, una gracia, un milagro, que baja del cielo con el Espíritu Santo, y se posesiona de ese cuerpecito que vemos con ternura, al que quisiéramos abrazar, consentir, besar, en fin. Lo hacemos siempre sin saber que es un milagro de Dios.
         Cuando somos adultos, conviene hacer una análisis de qué es la vida, porque se nos olvida.  Veamos: Es una oportunidad que tenemos que aprovechar. Si la dejamos pasar, ya no podemos volver a ella en el pasado. La vida es bella, tenemos que admirarla y no tratarla mal. La vida es un sueño, pues como no conocemos el futuro tenemos que soñar para realizarla. La vida es un reto que tenemos que afrontar, porque no podemos dejarla pasar sin hacer nada, porque eso es botar su riqueza al caño.
         Por eso la vida es un deber que tenemos que cumplir, así nos dé pereza. La vida es un fuego que tenemos que disfrutar, AHORA, pues la vida no la podemos dejar pasar, ella vive siempre en el AHORA. La vida es preciosa, por eso tenemos que cuidarla. Y verla crecer, no sentados en un silla sin hacer nada, sino trabajando para los demás. Eso nos hacer crecer interiormente, y nos obliga a amar para gozarla frente a nosotros mismos y a los demás. La vida es un misterio que tenemos diariamente que descubrirlo. Ese es nuestro combate en el AHORA, algo que no podemos dejar para después.
         Ahí en ese momento vemos que la vida es un milagro, cuando logramos vivir la vida y realizamos una aventura que nos propusimos hacer, dudando que podíamos y lo logramos agradecidos con el autor de la vida. Es cuando la vida la volvemos felicidad, la merecemos y la amamos.
         Soñemos con el Niño Jesús. Algo milagroso debe tener ese niño para provocar nuestra Navidad, toda fundamentada en el amor. Es la alegría que sentimos con los villancicos, el árbol de Navidad y el canto de los gozos: Ven a nuestras alma, no tardes, tanto. Pero eso sí, si queremos, y ojo, que tiene que ser AHORA mismo, antes de que se nos olvide cuando regresemos a la vida que no es vida: aquella que se sumerge en lo material y se ahoga en el mar con el trabajo y la pereza.
          


martes, 23 de diciembre de 2014

ANUNCIO DEL NACIMIENTO DE CRISTO

LECCIÓN DE CRISTO 21.12.2014
        

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         Lc 1.26.38. María dijo: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”, y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Con estas palabras tenemos el punto culminante de nuestra fe en Dios. Si miramos las debilidades del ser humano recorriendo la historia, comprendemos que Dios necesitaba darle a sus creaciones  humanas, es decir, la vida creada por Él en cada cuerpo, la necesidad de empoderarlo con Cristo y con María, para llegar a conocer ese amor puro y corazón de oro que es Dios, en todas sus manifestaciones humanas.
         Es Dios el dueño de la vida, el creador de ella, que puso a disposición nuestra para cuidar la vida, a María, de donde nació Cristo. San Alfonso María de Ligorio lo muestra muy bien:
         Habiendo sido exaltada la Virgen María como Madre del Rey de reyes, con toda razón la santa Iglesia la honra y quiere que sea honrada por todos por el título glorioso de reina. Si el Hijo es Rey, dice san Atanasio, con toda razón la Madre debe tenerse por Reina y llamarse Reina y Señora. Desde que María, añade San Bernardino de Siena, dio su consentimiento aceptando ser Madre del Verbo eterno, desde ese instante mereció ser la reina del mundo y de todas las criaturas. Si la carne de María, reflexiona san Arnoldo abad, no fue distinta de la de Jesús, ¿cómo puede estar la madre separada del reinado de su hijo? Por lo que debe pensarse que la gloria del reinado no sólo es común entre la Madre y el Hijo, sino que es la misma.
         Entonces el hecho del nacimiento de Jesús, nos  pone a pensar en ella, como reina de misericordia, pues tenemos una fuerza que supera nuestras debilidades, y pone a nuestro enemigos espirituales, fuera de nuestra vida. Así de sencillo.
         Que María entonces dirija nuestro pasos, y a través de ella cumplamos la voluntad de Dios, que es la perfecta para hacer de nuestra vida la completa felicidad y los logros que esa misma voluntad encuentra para amar a nuestro prójimos, con las coronillas que María nos propone con la caridad y la humildad, para estar al servicio de los demás y saber que todos somos iguales, porque todos somos hijos de Dios, creaturas hechas por Él dentro del amor, sentimiento que usó para crear nuestra vida.
         Por eso termina Alfonso María de Ligorio con estos versos:

María, dulce refugio de los pecadores,
cuando mi alma esté para dejar este mundo
Madre mía, por el dolor que sentiste
asistiendo a vuestro hijo que moría en la cruz,
asísteme con tu misericordia.
Arroja lejos de mi a los enemigos infernales
y ven a recibir mi alma
y presentarla al Juez eterno.


domingo, 14 de diciembre de 2014

OTRO TESTIMONIO SOBRE LA PALABRA

LECCIÓN DE CRISTO 14.12.2014

       
         Jn 1,6-8. 19-28.  La semana pasada también se dio un testimonio del Bautista. Ello obedece a superar las condiciones en que se encontraban los discípulos de Jesús, en un medio del que era difícil salir de la rosca. Y también, muy parecido al que tenemos ahora en nuestro mundo materialista. Nadie creía en Jesús entonces, ni ahora. El pasado 7 de diciembre, por eso encontramos que Juan Bautista, estando en el Río Jordán, dice: “… Yo os bautizo con agua, pero Él os bautizará en el Espíritu Santo”. ¡Porque somos templos del Espíritu Santo!
         En este domingo 14 de diciembre también leemos: “Hubo un hombre enviado por Dios, de nombre Juan”, que vino como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyéramos en Jesús, a través de la PALABRA.
         ¿Por qué era tan importante seguir a nuestro Maestro? Pues sencillamente porque si no se perderían todas sus enseñanzas. Tengamos en cuenta que es por sus enseñanzas que el mundo cambió. Claro, para quien sigue a Jesús y a María al pié de la letra. No basta entonces que conozcamos a nuestro redentor con palabras solamente, sino con los hechos que se configuran, cuando practicamos las PALABRAS de Jesús, y las hacemos vivas en nuestra vida. Hagamos un breve ensayo y practiquemos estas que son solo algunas de sus frases:
         Yo soy la luz del mundo, el que me sigue tendrá la luz de la vida. El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y la tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad, y se os dará: en vosotros verteré una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
         Y recordad que con la medida que uséis para juzgar a los demás, esa misma la usarán contra vosotros. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. ¿No debías tú tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Jesús le dice a la samaritana: Si conocieras el don de Dios y a quién es el que  pides de beber, le pedirías tu salvación, y él te daría agua viva para lograrlo.
         El hijo pródigo también es una enseñanza cristiana de cómo es nuestro Padre del cielo, cuando se arrepiente y dice: Me pondré en camino a donde está mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.” Y el Padre lo perdona, no le reclama por su pasado, y hace fiesta. Así es Dios.
         Entonces pongámonos las pilas, cuando decimos algo que no podemos dejar pasar, en esta vida pasajera, que perdemos en la indiferencia y en la pereza de ser hijos de Dios sin serlo. Él nos exige seguir a Jesús. Decid siempre: Jesús mío te amo, y hágase en mi tu PALABRA. ¡Y ya!




sábado, 6 de diciembre de 2014

PREDICACIÓN DE JUAN BAUTISTA

LECCIÓN DE CRISTO 7.12.2014


         Mc. 1,1-8. Juan, estando en el Río Jordán, dice: “… Yo os bautizo con agua, pero Él os bautizará en el Espíritu Santo”. Desde entonces los seres humanos somos templos del Espíritu Santo. Tenemos que ser conscientes de esto para comportarnos como toca. Por eso nos parece tan difícil entender al guerrillero, que utiliza las armas físicas para dominar, lo que solo se puede hacer con el alma, donde habita el Espíritu Santo.
         En ese templo no caben los asesinatos, ni tampoco los llamados falsos positivos. Estos hechos demeritan la vida de quién los hace, y quedan por el suelo los valores que tienen que estar en lo alto de nuestra bandera patria. No hay excusa, ni nada que justifique el compromiso de hacer de la vida un templo, para gozar haciendo el mal a los demás.
         Cuando tenemos esa guía en nuestro interior, no se nos ocurra pretender que haciendo el mal vamos a estar bien. Es lo contrario vamos a estar mal siempre, y nada puede justificar creer que estamos haciendo el  bien. Sobre todo en lo político.
         El hombre desde el siglo de la revolución francesa para acá, ha sabido que solo la democracia, el poder dado por el pueblo, es lo que nos lleva al progreso humano, haciendo que todos los seres humanos seamos  fieles respetuosos de la vida.
         Pero, ¿qué es la vida? Es el templo que construyó el Espíritu Santo. ¡Somos templos de la vida! Y casi nadie ha hecho un discurso en el Congreso de la República de lo que es la vida. Aquello que mueve toda nuestra legislación, y promueve todo lo que representa, a pesar de ser pasajera y tener defectos humanos, como el orgullo, el amor por el dinero, ese sentirse dueño de la propia vida y de la vida de los demás.
         No somos dueños de la vida.  Es un bien que nos regala el Creador de ella. Por eso es una oportunidad que tenemos que aprovecharla. Hay que admirarla, porque es bella, cuando la utilizamos en beneficio de los demás. El sueño que tenemos de ella, es un reto que tenemos que afrontar, día a día, porque no somos dueños del tiempo. Día perdido, día irrecuperable. La vida es un deber en el ahora, no podemos dejar nada para mañana, es ahora o nunca.
         Por eso la vida es fuego, fuego que nos hace crecer si utilizamos la riqueza que tenemos en ella fundada en el amor a Dios, a los demás y a sí mismo. El misterio de la vida es ese, descubrir nuestra misión, y conocer la riqueza que tenemos en los dones que recibimos del Creador de ella.
         El combate en esta vida, no está en el territorio que dominan las FARC  y el ELN. Está en nuestro interior para ordenar nuestra acción hacia el amor por Colombia, y por todos los colombianos, tal como son: blancos, indígenas y afrodescendientes,  y ver esa inmensa riqueza que nos regaló la madre naturaleza. Una de las más diversas del mundo. Pero casi ninguno de los colombianos reconoce en ella, precisamente, la vida, la que nos regaló el Creador, y menos que somos templos del Espíritu Santo. Nos fascina el crimen, o no nos importa. Pasa lo que pasa y seguimos arruinando la vida, esa vida pasajera que no es eterna, y que es concedida por el Creador como una oportunidad para volver a su seno en la otra vida. Es por eso mismo que Jesús nos bautiza, no con agua, sino con el Espíritu Santo, para darle a la vida el contenido del amor puro, y el corazón de oro que caracteriza todo lo que hace el Creador. ¡Y ya!