sábado, 30 de agosto de 2014

PRIMER ANUNCIO DE LA PASIÓN

LECCIÓN DE CRISTO 31.8.2014
        
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         Mt. 16,21-27. Es necesario llegar a Jesús, oírlo y creer en lo que dice, aunque nos parezca duro hacerlo. Que una persona le cuente a uno que se va a realizar su pasión, hasta llegar a la crucifixión, es por demás un anuncio desgarrador. A pesar de que los discípulos no supieran entonces a que se refería Él, con esa su forma de hablar, como decimos popularmente: directo y a la mandíbula. Luego de que pasó, supieron a lo que se refería lo que nos cuenta Mateo.
         Pero aún es también duro el niégate a ti mismo. Requiere sin lugar a dudas una invitación a entrar en nuestro interior, para analizar cómo puede uno hacerlo. Y para ello necesitamos hacer tres pasos que son necesarios para poder llegar a conocer la voluntad de Dios tal cual.
         Nos exige desarrollar la meditación, que nos propone  primero que todo la fe. Cuando rezamos el Credo, que nos dice que Dios es el creador del cielo y la tierra, y la misma fe nos lleva a creer en Jesucristo su único hijo, y luego en María su Madre, por obra del Espíritu Santo.
         Luego tenemos que sentarnos a solas, y a oscuras, permanecer quietos para que la mente se aquiete. Cerrar los ojos para llegar a ese punto, en el centro de uno, donde encontramos al Creador que hizo la vida.
         Es una operación muy sencilla, fácil y simple. Y como todas las cosas sencillas nos cuesta trabajo hacerlo. Recuerdo al respecto a una persona que habló de meditar durante una hora, y luego por lo que contó llegamos a la verdad: durmió una hora.
         La meditación tiene que ser un acto consiente, que permita poder aplicar esa frase tan dura de Jesús: niégate a ti mismo. Pero Él no la hace para molestarnos, sino para que a través de la meditación lleguemos, con nuestra propia palabras y pensamientos a conocer nuestro problema espiritual, que nos impide amar a Dios. Probablemente estamos juzgando a los demás. O bien estamos hablando mal del prójimo. O bien guardamos un resentimiento o un odio que nos destruye internamente.
         Memoricemos lo que exige meditar, que es diferente a rezar. Uno: la quietud en un sitio que escojamos para hacerlo siempre. Dos el silencio total: la luz del cuarto apagarla, apagar la Televisión, el celular, el teléfono, y cualquier cosa que nos distraiga. Con la columna recta, y respirando profundamente por 10 veces, lleguemos al centro donde está el Creador de la vida. Y no con oraciones, sino con nuestras propias palabras, lleguemos  a conocer, en nuestra conversación con Jesús, las cosas que debemos cambiar, para negarnos a sí mismos. Que en consecuencia es conocer la VOLUNTAD DE DIOS, que es amor puro y corazón de oro, siempre. Dándose en la Cruz, y luego llegando por la Eucaristía a vivir en el corazón de uno. Los repito siempre con amor puro y corazón de oro. 


viernes, 22 de agosto de 2014

¿QUIÉN DICE LA GENTE QUE ES EL HIJO DEL HOMBRE?

LECCIÓN DE CRISTO 24.8.2014

  
         Mt 16, 13-20. Jesús pasó muchos trabajos para que entendieran su misión en la tierra. Lo vemos diariamente con todos los hechos contra el amor de Dios que generan los hombres, a los largo de 20 siglos. No se entienden entre ellos, no saben vivir y menos convivir. Lo estamos viendo actualmente con el proceso de paz en la Habana. Nadie sabe en qué va a terminar. Lo probable es que sigamos en lo mismo, bajo la dictadura del narcotráfico. Frente a la inconciencia de los adictos, generadores primarios del problema; pero nadie, ni ellos mismos, son consientes de ello. Los pocos hombres que saben quién es Jesús, son muy pocos y mucho menos saben lo que Él nos enseñó para hacer de la vida la paz y sobre todo el amor. Este domingo, los creyentes que van a misa, se van a encontrar con la verdad: creemos que lo sabemos, que lo conocemos, que hacemos de su Palabra nuestra vida, pero lo triste es que seguimos en lo mismo. ¡Qué Dios nos ilumine! Que sepamos poner su amor y su palabra en la esperanza de ver algún día, esa paz que se merecen nuestros niños, y en general todo el pueblo creyente. Uno pensaría que casi nadie sabe quién fue el hijo del hombre. Y ya es hora que lo sepamos: Jesús, hijo de Dios y hermano nuestro.


viernes, 8 de agosto de 2014

JESÚS CAMINA SOBRE LAS AGUAS


LECCIÓN DE CRISTO 3-8-2014

         Mateo 14,13-21. ¿Por qué hace Jesús esto? La formación de los discípulos fue para Él muy difícil. Toda la historia de los judíos en La Palestina estuvo rodeada de invasiones y de muchas circunstancias que hacían bien difícil la vida de los judíos. Acordémonos de las diásporas, que se formaban cada vez que una tribu enemiga los invadía. Inclusive, eso pasó cuando se los llevaron para Babilonia, por ejemplo, varios siglos antes de Jesús.
         El milagro de caminar sobre las aguas apunta a que los discípulos tengan fe en Él, sin la cual su misión apostólica hubiera sido en vano. Lo mismo pasa con la multiplicación de los panes.
         Recordemos que cuando ocurrió su pasión, los discípulos desaparecieron. A Jesús, esa falta de fe de ellos, lo hizo regresar, para que volvieran a la fe. Y cuando habla de la semilla de la mostaza, aparece allí lo que logra la fe, que hace crecer el alma, la va agrandando hasta que esta trasciende, y crea las comunidades que después de morir, sirvieron a los evangelistas, con la tradición oral, para formar el Nuevo Testamento.
         A Jesús le sirvió mucho hablar en parábolas, para sacar los recuerdos que dejó, de un simple hecho, a una verdad que era necesario discernirla, para conectarla con la realidad actual de cada quién, nacido en su época, y con los problemas de su época.
         El pensamiento de Jesús se hizo universal por eso, cuando pasó de boca en boca, a ser testamento para todas las épocas, aplicable a todas las naciones, a todos los seres humanos. El alma finalmente, al ser creada como manifestación del Espíritu Santo, era la verdad que los humanos habían buscado durante siglos, y de lo cual no eran conscientes. Pensaban que Dios era humano y con defectos humanos, como ponerse bravo, o tener odios, o envidias, en fin.
         La propia debilidad que tienen los humanos, sus fallas, se subsanaron con el camino, la verdad y la vida, que nos dejó Jesús, para superar esas debilidades que no dejan que la existencia sea de verdad, y crezca el alma cada día, con el afán que deja lo cotidiano, para trascender a la otra vida. Así, lo que era débil, se tornó fuerte, y divino a través del Espíritu Santo, conectada con Él, al Creador de la vida.