lunes, 18 de noviembre de 2013

LA DESTRUCCIÓN DEL TEMPLO

LECCIÓN DE CRISTO
14.11.2013

Lucas 21, 5-19. Discurso sobre la ruina de Jerusalén. Señales precursoras. El evangelio de Lucas se escribe probablemente entre el 70 y el 80 D.C., época en que los romanos destruyeron el templo. Para los judíos la destrucción del templo significaba el final de los tiempos. En esos años ya Lucas sabía que el templo de Jerusalén estaba destruido. Jesús dice frente al templo al final de su tiempo de vida: "De esto que veis no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida".
         Lo romanos que dominaban a Israel entonces, dejaban que siguiera viviendo la gente. Se tenía el dominio romano, pero se seguía con el mismo sistema político judío. Pero esta vez los romanos destruyeron el templo, porque sabían que esto humillaba a los judíos. Los postraba.
         Jesús le da señales precursoras por esto. El mundo se destruirá totalmente, pero Él les dice: "Mirad, no os dejéis engañar". El reino de los cielos está en el alma. Lo dice para disminuir la tragedia de la destrucción del templo. El mundo se acaba, pero el alma no.
         Por eso Jesús termina diciendo: "Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".
         En resumen lo que Jesús quiere que sepamos es que todo lo material es pasajero, lo que prevalece es el Reino, y este Reino de los Cielos, lo repite Jesús, está en el interior del alma humana, en el espíritu.
         Por eso, lo repetimos, ni un cabello de nuestra cabeza perecerá, frente a la destrucción material del mundo, y si caemos en el desastre, perderemos lo material, pero el alma donde está el Reino, no.

(Comentario sobre el evangelio del domingo 17.11.2013)

viernes, 8 de noviembre de 2013

LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS


LECCIÓN DE CRISTO
7.11.2013

         Lucas 20, 27-40. Antes de entender lo escrito por Lucas, tenemos que saber quienes son los saduceos. Se trata de un grupo minoritario del judaísmo, que cumplía la Ley escrita, y participaban del culto en el templo. No creían en la resurrección. (Después de la destrucción del templo en el año 70 DC, los saduceos dejaron de existir.) Los saduceos como no creían en la resurrección de los muertos, y se acercaron  a Jesús a preguntarle a ver, cómo resolvía Él este caso: "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si a uno se le muere un hermano casado y sin hijos, otro de sus hermanos debe tomar a la mujer para dar descendencia a su hermano". Y los saduceos le ponen un ejemplo de siete hermanos, que van tomando a la mujer del hermano que muere, y se produce la muerte de cada uno de ellos, sin dejar descendencia. Finalmente la mujer también murió. Y la pregunta final de los saduceos es: "¿De cual de ellos será la mujer en la resurrección? Porque fue mujer de los siete".
         Jesús les dijo: "Los hijos de este mundo toman mujer o marido, pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer, ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. Porque Él no es un Dios de muertos sino de vivos, porque para él todos viven". Los saduceos antes esto responden: “Maestro has hablado bien”. Y no se atrevían a preguntarle nada.
         La Zarza ardiente se relata en el Éxodo 3,1-6. Y fue una llamada que hizo Yahvé a Moisés para poner a prueba su fidelidad a Él. Moisés se acerca a la zarza extrañado porque no se consumía, y se encuentra con Yahvé, quién le dice: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob”. Los saduceos sabían que Yahvé lo hizo para salvar a su pueblo. Y esto para ellos era la Ley.

lunes, 4 de noviembre de 2013

ZAQUEO EL JEFE DE LOS PUBLICANOS




LECCIÓN DE CRISTO
31/10/2013
         Lucas 19, 1-10. Zaqueo. Jefe de Publicanos. Un hombre rico. De baja estatura. Quería conocer a Jesús cuando entró a Jericó. Se subió a un sicomoro porque venía rodeado de mucha gente, para poderlo ver y para que Jesús lo viera. En resumen esta es la reconstrucción de la escena que nos trae Lucas. Jesús lo ve, y aunque Saqueo no le habla, Él ya sabe porque  Zaqueo está subido en el árbol. Le dice: "Zaqueo baja pronto porque conviene que hoy me quede en tu casa". En esto Jesús es imperativo, porque Lucas no cuenta si ya Jesús lo conocía. Zaqueo baja corriendo y Jesús lo recibe con alegría.
         Toda la multitud que rodeaba a Jesús comentaba que había ido a hospedarse en casa de un pecador. Y Lucas cambia la escena y pone a Zaqueo a decir que le dará la mitad de sus bienes a los pobres. Lo reconoce como Señor. Pero él habla desde su conciencia, sin que el Señor se lo pida. Inclusive agrega que si a alguien defraudó, le devolverá cuatro veces más.
         La Biblia de Jerusalén en el Éxodo 21.37, la ley judía imponía la restitución cuádruple en las injusticias en algunos casos. Dice textualmente: "Robo de animales. Si uno roba un buey o una oveja, y los mata o vende, restituirá cinco bueyes por el buey, y cuatro ovejas por la oveja".
         Jesús llama a Saqueo hijo de Abraham, porque no hay estado que sea incompatible con la salvación, y esto porque la Ley le confería a los judíos ese privilegio, y esto era por la cualidad de ser hijos de Abraham.  
         Finalmente dice Jesús: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa", y termina diciendo algo que tiene que ver mucho con su misión: "... pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido".