sábado, 27 de junio de 2015

JESÚS CURA A UNA HEMORROÍSA Y A LA HIJA DE JAIRO

LECCIÓN DE CRISTO 28.6.2015
www.ireguimilton.blogspot.com

         San Marcos 5,21-43. Jesús hace estos milagros curativos, porque como lo dice el libro de la Sabiduría: “Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser”, y así, a su paso por el mundo Jesús nos muestra ese poder con la hemorroísa y con la hija de Jairo para recordarnos lo que el hombre logra a través de la fe. La hemorroísa toca a Jesús con su fe, y sana. Y Jairo, el jefe de la sinagoga, recibe este consejo de Jesús: “No temas, basta que tengas fe”, y la hija de Jairo que estaba muerta revivió. Ambos hechos producen un gran impacto. Pero tenemos el problema de olvidarlos.
       Por eso no nos basta rezar para que Dios actúe, porque Él está siempre dispuesto a actuar. En cambio nosotros tenemos que meditar para actuar y llegar a nuestro interior para conocer esa voluntad de Dios de haber creado al hombre para la inmortalidad. ¡Eso es lo importante! Y llegamos a eso tras conocer que estamos cumpliendo la voluntad de Dios, a la cual llegamos meditando en nuestro interior sobre nuestra vida con nosotros mismos y con los demás. En el capítulo primero del Génesis vemos como el hombre desobedece a Dios. Y lo hace porque Dios lo hace libre. Es lo que conocemos como libre albedrio. Veamos que es esto: “El libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Puede ser ateo o creyente.

         “El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas, jurídicas y científicas. “La existencia del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y la ciencia.” Y en el cristianismo tenemos el libre arbitrio para hacer siempre la voluntad de Dios, como punto central de ese libre albedrío, que nos permite llegar a la inmortalidad, cuando lleguemos a la muerte, siempre dependiendo de nuestro parecer, establecido así en el Génesis.

sábado, 20 de junio de 2015

TENER FE EN DIOS

LECCIÓN DE CRISTO 21.6.2015
www.ireguimilton.blogspot.com
  
    San Marcos 4, 35-41. Le dice Jesús a sus discípulos: ¿Por qué sois tan miedosos? ¿Por qué no tenéis fe? La fe, ante la cual somos muchas veces indiferentes, es el medio indispensable para seguir a Jesús, a lo largo y ancho de nuestra vida. Recordemos que somos templos vivos del Espíritu Santo, por eso nuestra conexión con la vida sin fe nos hace imposible llegar a Él.
    La vida nace en Dios, en los seres humanos, y en general, en el mundo que habitamos. La vida la estamos viendo por todos lados en la naturaleza. Y la que tenemos en nuestro interior es nuestra conexión con Dios a la que llegamos a través de la fe. No hay otra forma.
    Un sacerdote eudista decía que las personas se arrodillan en el confesionario, se confiesan, se paran, salen de la iglesia y siguen en lo mismo. Esta es otra manera de entender lo que dice Jesús en Marcos, 4, 35-41. Esto debido a que la fe nace en la conciencia de uno para erradicar nuestros males, por nuestra propia voluntad. ¡Claro que Dios nos ayuda! Siempre y cuando a través de la fe se lo pidamos, y Él pueda actuar a través de nuestros sentimientos que nos mueven en la vida, para hacer el bien a sí mismo y a los demás.    
    Recordemos en el Génesis. 3, 1-24, para entender que Dios nos dio el libre albedrío, y somos nosotros lo que libremente llegamos a la fe, para que Dios obre en uno, y podamos salir del confesionario a cumplir la voluntad de Dios, y no como el ejemplo del hombre que se levanta y sale de la iglesia, a  cometer los mismos pecados, por falta de una verdadera fe, fundada en el Espíritu Santo, que nos lleva de las manos solamente cuando se lo pedimos con fe, a hacer el bien a sí mismo y a los demás.
    En Marcos 4, 40-41, Jesús les dice a sus discípulos: “¿Por qué sois tan miedosos? ¿Por qué no tenéis fe?”. Ellos quedaron sumamente atemorizados, y se decían unos a otros: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”. Para los que tienen fe, Jesús puede hacer el milagro de sorprendernos con la fuerza que tiene de hacer cumplir la voluntad de Dios, porque la fe se traduce entonces en amor puro y corazón de oro. Es que todo lo que es Dios, en definitiva, es eso: amor.
   


lunes, 15 de junio de 2015

LA SEMILLA DE LA MOSTAZA

LECCIÓN DE CRISTO14.6.2015
www.ireguimilton.blogspot.com
  
    San Marcos 4, 26-34. Jesús habla a la multitud con parábolas. Pero a los discípulos en privado, no les hablaba así. En términos sencillos se trata de decirle a la multitud con humildad, lo que es el desarrollo de la misión de Jesús, hasta el final, cuando el resultado es la formación de una de las religiones más grandes del mundo. 
         El Reino de Dios, en el mundo, se formó así desde el siglo primero de nuestra era, hasta nuestros días. Y Jesús lo explica así, para que los seres humanos entiendan cómo es el Reino de Dios, que se forma con la fe en Él, en este mundo para llegar a través de la escatología al más allá.
         Escatología (del griego antiguo éskhatos: ‘último’ y logos: ‘estudio’), es el conjunto de creencias religiosas sobre las realidades últimas. Se divide en: Escatología general que quiere decir, antes del fin de la historia. Se ocupa del destino final de la humanidad y del destino final del universo. Y escatología particular que se ocupa del estado del ser humano después de su muerte.
         A propósito, ningún ser humano ha regresado al mundo después de la muerte, por eso mismo, solo nos queda creer en Jesús, que murió y resucitó, y que a través de su vida y muerte nos enseñó el amor puro y el corazón divino de Dios, fundamento de nuestra vida y muerte, que a través de la fe nos hace hijos de Él y templos vivos del Espíritu Santo.

         Es sencillamente cuando llegamos a la verdad, por medio de un símil que es una figura retórica que utiliza el recurso de la comparación o semejanza entre términos, que hacemos cuando nuestro Reino de Dios, comienza con la semilla de la mostaza, en esta vida humana y termina con lo que conocemos hipotéticamente después de nuestra muerte como el cielo. Mr. 4,26-34: “El reino de Dios es como un hombre que echa una semilla en la tierra.”

lunes, 8 de junio de 2015

LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA

LECCIÓN DE CRISTO 7.6.2015
www.ireguimilton.blogspot.com 


    San Marcos 14, 12-16 y 22-26. Jesús se entregó todo a nosotros. No se conoce en el mundo una entrega tan inmensa, total, original, sin limitaciones en la última cena. Confirmada luego con la otra entrega de su ser a la Cruz. No quedan dudas respecto a que Él se da, si uno quiere, y aprende lo que es amar hasta el extremo. Y no es que uno se dé, sino que el viene con todo a nosotros. No necesitamos pedir permiso. No, Él viene a acomodarse en nuestra alma, con ese amor que el mundo ha conocido como el mismo que siente Dios, por su obra. Su obra somos nosotros. Y entre todos nos vemos con Él, y cada uno de nosotros nos pasa el conocimiento de su experiencia al otro. Es decir todos aprendemos de Jesús, y todos aprendemos de todos.
    No creamos pues que el sólo recibir a Jesús es suficiente. Es absolutamente necesarios darse a los demás, como Él mismo se da. Hasta lo último sin término y sin medida. ¡Es todo! Como lo hace el corazón humilde que sabe que todos los seres humanos somos hijos de Dios. Ello nos lleva al amor total, sin xenofobia, sin odios, sin creencias egoístas de sentirse más que los demás. No importa lo material del ser humano. Es importante su espíritu, hecho por Dios, el Creador, que a través de Jesús nos une a todos en el amor. Amén.

            En eso consiste la Eucaristía, si no lo entendemos así, se pierde ese amor infinito  de  Jesús, que nos muestra a través de su amor,  el mismo amor de Dios por nosotros.

martes, 2 de junio de 2015

APARICIÓN EN GALILEA

LECCIÓN DE CRISTO 31.5.2015
www.ireguimilton.blogspot.com

    San Mateo 28, 16-20. Luego de la Resurrección de Jesús, los 11 discípulos se fueron a Galilea, a un monte que Él les había señalado. Jesús se apareció y les dijo: “Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos míos en todos los pueblos…”, y terminó diciéndoles: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”
     Nos queda entonces la misión de hacernos sus discípulos, siguiendo sus enseñanzas a través de sus parábolas. Para serlo no nos olvidemos que tenemos que entrar a nuestro interior, meditando cada palabra de Jesús, para ponerla en práctica, y luego de haber puesto en nuestro interior el significado que nos da Jesús, a lo largo de la vida, podamos transmitirlo a los demás.
    Él nunca se detuvo a pensar en su vida, sino en la vida de los demás. Todos los pasajes que conocemos, siempre es para sanar a los demás, o para enseñarles su doctrina cristiana, aquella que nosotros estamos obligados a transmitir a nuestros prójimos.
    El día que todos los seres humanos tengan a Jesús en su corazón, practicando su cristianismo, el mundo cambiará totalmente. La misma naturaleza recibirá el amor y el cuidado de todos los seres, que hoy estamos amenazados con el fin del mundo, no sólo a causa de las leyes naturales, sino muy especialmente porque el hombre se ha olvidado de amar a los además, incluyendo en ello el cuidado que tenemos de cuidar nuestro hábitat, con amor y con ciencia.
    Es que el hombre se ha destruido a sí mismo con el pecado, pero también ha destruido la naturaleza sin sentir lo que tenemos que sentir por el ella, y por nuestros prójimos.
    La aparición de Jesús en Galilea, es un llamado al amor al otro y a nuestro mundo, para aprender a vivir en la felicidad que todo ser humano logra cuando sigue ese lineamiento cristiano que lo hace amar y practicar como Jesús, la vida del otro y la vida natural. Todos seremos felices, guiados por el amor y la esperanza de hacer de esta vida pasajera, una vida eterna, con Jesús y María, en el Reino de Dios.
         Y finalmente, recordemos que la vida es VIDA que tenemos que defender de todos los obstáculos del día al día en este mundo materialista, que nos trae toda clase de obstáculos, que mi Dios perdona y supera cuando conocemos su santa voluntad con fe, la única que nos trae la felicidad plena, y claro la felicidad eterna, porque nuestro fin humano y pasajero se convierte en un fin eterno. Es por eso que la vida es una ilusión que tiene un fin eterno que trasciende lo material.
         Y claro, es bueno repetirlo: Dios está en la vida, como creador. La vida de los seres humanos, pero también la vida de la naturaleza, porque Él está siempre donde está la vida. De un ser humano, de un pájaro, de un árbol, de un animal, de una flor, en fin. Donde haya vida. Amén.