LECCIÓN DE CRISTO 30.1.2014
Guía Bíblica: 1(2S
7,18-19. 24-29); 2(Sal 132(131),1-5.
11.13-14); 3(Mc 4, 21-25).
1: Acción de
gracias de David. “Dígnate bendecir la casa de tu siervo para que permanezca
siempre en tu presencia. Porque eres tú, Señor, el que has hablado, y con tu
bendición la casa de tu siervo será bendita para siempre.
2: Perennidad del trono de
David: “El Señor ha jurado a David, promesa firme de la que no se vuelve atrás:
Pondré en tu trono a un descendiente tuyo.” Hace alusión a lo que vendrá luego
del tiempo con Jesús, descendiente de David.
3: Parábola del sembrador.
La luz del reino. Jesús nos da dos consejos: la luz hay que ponerla para que
todos la vean. No se puede esconder. “Porque nada hay oculto que no sea
descubierto”. El otro consejo es que tengamos cuidado cuando juzguemos a los
demás: “Con la misma medida con que midáis seréis medidos, y se os dará con
creces.”
Entonces tenemos que andar con los demás mostrando la verdad
que tenemos dentro de nuestro corazón. Esa verdad que nace de nuestra
convicción de estar al servicio de los demás. Eso nos hará crecer, porque
seremos instrumentos de su amor, tal como lo hizo Jesús, cuando estuvo vivo
en el mundo.
Con humildad tenemos que aceptar que todos somos iguales, y
todos somos diferentes. Y esta posición es la que nos hace grandes ante Jesús y
María, pues somos parte entonces de su amor.
Ese amor nos lo da Papá Lindo, para que estemos al servicio
de los seres humanos que Él creo, y a los que nos mantiene unidos por medio del
Espíritu Santo. Amén.