sábado, 23 de mayo de 2015

LA VIDA ETERNA

LECCIÓN DE CRISTO 24.5.2015
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    San Juan 20, 19-23. Jesús, luego de decirnos que nos traía la paz, nos dijo luego reciban el Espíritu Santo. En el fondo Jesús se refiere a nuestra vida, y hay una manera de reflexionar sobre ella, para que todos nos preocupemos de cómo desarrollar esos deseos de Jesús, de darnos la vida santa con un fin eterno.     Veamos como: La vida es una oportunidad que hay que aprovechar. Y hay que admirarla porque es bella, como todo lo que tiene vida en la naturaleza, como la  fauna y la flora. Y en general el universo tiene vida y es bello. Y es un don de Dios, es creación de Dios, que se da en la vida como un sueño que hay que realizar.
         La vida existe en el AHORA. Ni en el ayer podemos quedarnos, y no pensar que ya conocemos el futuro, que no existe. Es en el ahora que existe la vida. Y por esto mismo es un reto que tenemos que afrontar, y desde luego se nos convierte en el deber que tenemos que cumplir, pues como es pasajera, no podemos perder el tiempo.
         Es en el AHORA que encontramos la posibilidad de vivirla como debemos, porque es un fuego que habita en nuestro ESPÍRITU, en nuestro interior. Debemos conocer bien lo que es pasajero, en el sentido que si lo dejamos pasar ese, se acabó, y no lo podemos recuperar. Día perdido, día que se fue sin dejarnos nada. Es cuando trabajamos para sí y para los demás que podemos crecer, y esa experiencia se convierte en una riqueza que tenemos que guardar y conservar.
         Y conservar en el amor, en el amor a Dios que está siempre presente. ¡No necesitamos cita para conversar con Dios! En el AHORA lo tenemos presente siempre, cuando comprendemos que Dios es amor  puro y corazón divino, permanente en nuestro ser. Ahí descubrimos que es un misterio que descubrimos, cuando podemos llegar a nuestro interior a través de la fe. Sin ella no podemos lograrlo. No hay otra forma. Se produce cuando apagamos la luz, cerramos los ojos, permanecemos quietos, y miramos hacia adentro, donde está la vida, vida que genera el espíritu de Dios.
         Y si lo logramos, vemos que es un milagro que tenemos que agradecer, y que también es un aventura que tenemos que emprender, basados en estar dentro la voluntad de Dios, única forma de lograr la verdadera felicidad en el mundo.
         Como Dios conoce el pasado, el presente y el futuro, sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Y como Él nos ama, estamos felices, haciendo lo que toca, y lo merecemos, porque la vida es felicidad si estamos con la mente de Dios.
         Y finalmente, la vida es VIDA que tenemos que defender de todos los obstáculos del día al día en este mundo materialista, que nos trae toda clase de obstáculos, que mi Dios perdona y supera cuando conocemos su santa voluntad con fe, la única que nos trae la felicidad plena, y claro la felicidad eterna, porque nuestro fin humano y pasajero se convierte en un fin eterno. Es por eso que la vida es una ilusión que tiene un fin eterno que trasciende lo material, cuando nos encontremos con Él, en la otra vida. Amén.




viernes, 15 de mayo de 2015

LA RESURRECCIÓN

LECCIÓN DE CRISTO 17.5.2015
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         San Marcos 16, 15-20. Lo que hace Jesús antes de resucitar, es enseñarles a sus discípulos  a ser como Él. Ya tenemos que comprender que debemos ser discípulos de verdad, con la consagración a vivir la vida como lo hizo Jesús. Ya no lo podemos oírlo en vida, como lo hicieron los apóstoles, pero tenemos que hacer un esfuerzo para llevarlo siempre en el corazón.  Él mismo nos dice que debemos ser como su persona, como dicen en Boyacá. Las instrucciones que nos da son muy precisas: “Id por el todo el mundo a predicar el evangelio.” Somos como Jesús en vida. Claro, es con la condición de que creamos en Él, totalmente, y ser en la cotidianidad pensando cómo lo haría Él en vida.
         Tenemos pues que ser una copia perfecta de Jesús. Y nos dice textualmente que quienes crean en Él, harán los mismos milagros que Él hizo en vida. Es decir, que nuestra misión está dirigida a predicar la Palabra a los demás. No sólo ser ejemplo en la manera de ser, sino transmitir su palabra. Y que la gente sepa el origen de nuestro amor por Jesús, basada en la comprensión de la misión que hizo en su vida y especialmente en su Pasión, enviado a nosotros por el Padre. Porque el Padre nos ama, y sólo podía hacer realidad su amor divino, a través de Jesús, y luego, en la misma forma, por medio de sus discípulos.
         Y así termina Marcos su evangelio: “Luego salieron los apóstoles a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la predicación con los milagros que la autenticaban.” Amén.


domingo, 10 de mayo de 2015

LA VID Y LOS SARMIENTOS

LECCIÓN DE CRISTO 7.5.2015
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         San Juan 15, 1-17. La exposición del evangelio de Juan, (el capítulo 15 y los anteriores), hace énfasis al último discurso de Jesús. Comienza en el capítulo 13, cuando Jesús dice: “Os doy un mandamiento nuevo que os améis los unos a otros”. Y ahí comienza Jesús con los hechos simbólicos más grandes de la fe. Se inicia con el lavatorio de los pies, entonces les dice a los discípulos: “La pasión que yo voy a vivir, es la misma pasión que ustedes van a vivir”. Por eso es necesario que yo antes de irme les enseñe. A Pedro, por ejemplo le da su regaño, porque Pedro no había entendido que el lavatorio de los pies, era la primera cruz de Jesús, que consistía en rebajarse, despojarse totalmente de si. Por eso en el capítulo 13, versículo 4, se quitó su manto… Porque eso es lo mismo que va a hacer cuando murió. Dice hablando del Buen Pastor: “Nadie me quita la vida”, yo me la quito. Y en el versículo 4 dice: “Yo me quito el manto”. Y ahí comienza la Pasión de Jesús. Pues ahí les manifiesta cuál es el sentido de su sacrificio. Él se despoja de todo, ahora y luego en su Pasión, para poder empoderarnos a nosotros, con su ejemplo y enseñanza.
         Cuando Jesús dijo ha llegado mi hora, lo hace siempre con un gesto simbólico, que lo representa a través de su camino entre los discípulos. En el capítulo 14 les ordena vámonos de aquí. Les dice: “No estéis angustiados. Confiad en Dios, confiad también en mí.”
         Es entonces la época de la Luna llena, van  caminando  a las seis de la tarde, cerca al muro de Jerusalén, y lo que están viendo son cultivos de la vid. Agarra una ramita y dice: “Esta rama los representa a ustedes”. La ramita somos nosotros y la vid es Dios, de donde viene la vida. Esto para decirles que hay que estar unidos a la vid siempre. El lenguaje antiguo era el lenguaje metafísico cuando iban a hablar de Dios, la forma, la esencia, la significación abstracta… en fin. En cambio el lenguaje bíblico es el lenguaje metafórico. Por eso cuando van caminando al lado del cultivo de la vid, Jesús agarra ese ramito y les dice: Yo soy la vid verdadera. Y cuando el discípulo escucha eso… entiende el significado, mirando el extenso viñedo, donde la vida depende de estar unido como sarmiento a la rama de la  vid.
         Sí, yo soy la vid verdadera, les dice Jesús. Y si Dios ve que la rama no da frutos, la corta, es decir la retira del cultivo. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he dicho. Sigan unidos a mí y yo a ustedes. Una rama no puede dar uvas por si misma sino está unida a la vid. De igual manera ustedes no pueden dar frutos, si no permanecen unidos a mi. Yo soy la  vid y ustedes son las ramas.
         Si no permanecen unidos a mí, se secarán, y luego las ramas se cortarán para limpiar el cultivo del rastrojo. Pero si permanecen unidos darán mucho fruto. Entonces, tengámoslo claro. “Yo soy la vid y ustedes los sarmientos”. Grábense bien esta frase.
         Es decir, mi Padre es el viñador, y ustedes los sarmientos. Sean entonces perfectos como vuestro Padre es perfecto. Digámonos entonces: ¿Cómo está mi relación con el Padre? Jesús les dice en el quinto domingo de Pascua: ¿Ya vieron al resucitado? Ahora miren al que lo resucitó también. Ya deben tener ustedes mis discípulos una verdadera identidad conmigo y con mi Padre. Yo soy el Pastor y las ovejas me conocen.
         Si tu quieres entender a Jesucristo has entendido lo que Dios ha hecho con Él. Esa es la gran tarea. Morirte para resucitar en Dios. El ejercicio de todo cristiano es estar en constante búsqueda para que Dios haga con él, lo que hizo con su hijo Jesucristo. Esa es la lucha que tenemos siempre en nuestra vida.
         Es que el moldearse, el pulirse, ese es el sufrimiento que tenemos que afrontar con la mente dirigida a Dios, siguiendo todos los pasos que realizó Jesús en su pasión, para lograr la meta final: ser sarmiento, pero unido a la vid que representa al Padre. Donde está la vida, la verdadera vida. Nuestro Padre está tratando de hacer contigo la obra cuando Él te creó.
         Uno tiene entonces que preguntarse: ¿Te estás dejando moldear por Dios? Acordémonos que en el capítulo 15 Jesús repite: “Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador.” Ustedes son los que se tienen que identificar conmigo ahora. Porque al fin y al cabo Dios y yo somos uno, les agrega. Y todo termina en reconocer que todos tenemos que ser discípulos, acogiendo la vida de Jesús.
         Jesús se hace pueblo, se encarna en esa vid que Dios está esperando. Pero el término verdadero se refiere al fruto que Dios quiere. Yo soy la vid que da fruto, la vid que está en el proyecto del Padre, dando el fruto que Dios quiere de nosotros.
          Entonces para que dé más, necesitas ir quitando lo que impide el  crecimiento. Hay que ir dando más de lo que viene dando. No nos podemos quedar en lo mismo. Hay que crecer, dar más, mejorar más, lograr más.
         Lo que Jesús está haciendo es provocar el cambio de mentalidad. Lo bueno que tengamos entonces es la obra de Dios en mi. Nuestra mentalidad no obra sujeta a nuestro ego, sino a la voluntad de Dios. Dios está en mi. Es lo que quiere Jesús.
          Cuando nos piden limosna, por ejemplo, pensemos en darla, acordándonos que debemos además agregar nuestro deseo de que esa persona piense en Dios. El bien material tiene que estar acompañado por lo más importante, el bien de Dios que se manifiesta en la lógica de Dios. Tenemos que preocuparnos en él, en preocuparnos en facilitarle su relación con Dios… No facilitemos solamente su encuentro con el dinero, sino algo más importante: su relación con Dios.
         En ese capítulo 15, versículos 4 al 5, hay un imperativo que nos indica que hay que posesionarse de Jesús. No nos dejemos contaminar en la vida diaria por cualquier hecho que nos saque de Jesús. Cualquiera de los eventos que nos vienen en el día al día, nos pueden sacar de estar siempre con Jesús, cuando sabemos que si seguimos unidos a Él, nos dice: “Seguid unidos a mí, que yo lo seguiré estando con vosotros”. Y termina diciendo: “Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no está unido a la vid, así tampoco vosotros daréis fruto si no estáis unidos a mi”. Las consecuencias de nuestro andar entonces, se basa en la permanencia que tengamos en Jesús. Basado en una relación profunda, basada además en la palabra de Jesús, a lo largo de su vida, cuando nos entregó todo su corazón, y toda su alma.



miércoles, 6 de mayo de 2015

JESÚS, LA VID VERDADERA

LECCIÓN DE CRISTO 3.5.2015
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         San Juan 15, 1-8. Jesús en este pasaje del evangelio de Juan, nos explica cómo podemos entenderlo a Él en la misión que el Padre le encomendó. Dice: “Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador. El corta todos los sarmientos que no dan fruto en mi, y limpia los que dan frutos para que den más”.
         El sarmiento es el vástago o rama de la cepa de la vid, de donde brotan las hojas, los zarcillos y los racimos. De esta manera Jesús explica cómo opera su misión, en el sentido que tenemos que dar fruto a través de su palabra, porque si no su Padre recorta los sarmientos de la vid.
         La vida tiene como fin dar frutos. Es como se vive plenamente. Lo importante es hacer un análisis de nuestra vida en este sentido. Habría muchos ejemplos para mostrar, pero pongamos como ejemplo un empleado público que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de dar fruto para sus compatriotas, y sin embargo no trabaja, no produce, no cumple con su misión dentro de un Estado democrático, respetuoso del erario público, y sobre todo de sus compatriotas, en el sentido de estar cumpliendo el objetivo de gobernar para que la vida del colombiano mejore, a través de la misión encomendada en todo lo que la organización del Estado da a sus ciudadanos, como un derecho legal para la vida ciudadana.
         Por eso para sus discípulos Jesús les dice: “Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he dicho. Seguid unidos a mí, que yo seguiré estando con vosotros. Como el sarmiento no puede dar frutos por si mismo si no está unido a la vid, así tampoco vosotros si no estáis unido a mi”.
         Recordemos diariamente estas palabras de Jesús, entonces: “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos”. Con ello ya sabemos que tenemos que estar unidos a Jesús. Es la mejor forma de vivir con la felicidad de estar dando frutos espirituales, que son más importantes que los materiales, muchos de lo cuales nos alejan, de la verdadera felicidad.
         Así cuando llegamos al final del día, pensemos lo grato que es encontrar en nuestro espíritu, los frutos que el Padre premia con su amor puro y divino que nos lleva a soñarnos libres del peso de nuestras pasadas equivocaciones, cuando nos olvidamos de la vid, y ahora cuando cerramos los ojos, acomodándonos para dormir, igual que lo haremos luego en el cielo.   


domingo, 3 de mayo de 2015

¿QUÉ ES LA VIDA?

                                        
                           UNA ILUSIÓN CON UN FIN ETERNO.

         Veamos como: La vida es una oportunidad que hay que aprovechar. Y hay que admirarla porque es bella, como todo lo que tiene vida en la naturaleza, como la  fauna y la flora. Y en general el universo tiene vida y es bello. Y es un don de Dios, es creación de Dios, que se da en la vida como un sueño que hay que realizar.
         La vida existe en el AHORA. Ni en el ayer podemos quedarnos, y no pensar que ya conocemos el futuro, que no existe. Es en el ahora que existe la vida. Y por esto mismo es un reto que tenemos que afrontar, y desde luego se nos convierte en el deber que tenemos que cumplir, pues como es pasajera, no podemos perder el tiempo.
         Es en el AHORA que encontramos la posibilidad de vivirla como debemos, porque es un fuego que hay que disfrutar, un fuego que llevamos prendido en nuestro interior, donde habita nuestro ESPÍRITU, que tiene un valor más precioso que lo material, y que solo encontramos ese bien en nuestro interior.
         Debemos conocer bien lo que es pasajero, en el sentido que si lo dejamos pasar, se acabó, y no lo podemos recuperar. Día perdido, día que se fue sin dejarnos nada. Es cuando trabajamos para sí y para los demás que podemos crecer, y esa experiencia se convierte en una riqueza que tenemos que guardar y conservar.
         Y conservar en el amor, en el amor a Dios que está siempre presente. ¡No necesitamos cita para conversar con Dios! En el AHORA lo tenemos presente siempre, cuando comprendemos que Dios es amor  puro y corazón divino, permanente en nuestro ser. Ahí descubrimos que es un misterio que descubrimos, cuando podemos llegar a nuestro interior a través de la fe. Sin ella no podemos lograrlo. No hay otra forma. Se produce cuando apagamos la luz, cerramos los ojos, permanecemos quietos, y miramos hacia adentro, donde está la vida, vida que genera el espíritu de Dios.
         Y si lo logramos, vemos que es un milagro que tenemos que agradecer, y que también es un aventura que tenemos que emprender, basados en estar dentro la voluntad de Dios, única forma de lograr la voluntad plena de Él, y la verdadera felicidad en el mundo.
         Como Dios conoce el pasado, el presente y el futuro, sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Y como Él nos ama, estamos felices, haciendo lo que toca, y lo merecemos, porque la vida es felicidad si estamos con la mente de Dios, porque  Él nos ama siempre, y respeta nuestra decisión de tener fe o no tener.
         Y finalmente, la vida es VIDA que tenemos que defender de todos los obstáculos del día al día en este mundo materialista, que nos trae toda clase de obstáculos, que mi Dios perdona y supera cuando conocemos su santa voluntad con fe, la única que nos trae la felicidad plena, y claro la felicidad eterna, porque nuestro fin humano y pasajero se convierte en un fin eterno. Es por eso que la vida es una ilusión que tiene un fin eterno que trasciende lo material. Amén.