lunes, 28 de septiembre de 2015

TODOS PODEMOS SER DISCÍPULOS

LECCIÓN DE CRISTO 27.9.2015
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         San Marcos 9, 38-43,45.47-4. Jesús abre su corazón a todos los seres humanos, sin distingo alguno. Al fin, el ser humano es creación de Dios, o como lo decimos también, es hijo de Dios. Y por eso en Marcos vemos cómo Jesús dice: “El que no está contra nosotros, está a favor nuestro.”
         Inclusive en la época de Moisés, también se presentó la oportunidad de ampliar el concepto de estar cualquier persona al servicio de Dios. Dice en el Libro de los Números Moisés: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor.”
         Pero así mismo este espíritu es exigente cuando caemos en el pecado, y por eso nos da suficientes argumentos para que no caigamos en el pecado que nos hace perder el espíritu de Dios, y la felicidad en esta vida. Dice en síntesis: “…, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al inferno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.” Este aviso que parece cruel, nos lleva a meditar en nuestro interior sobre nuestro comportamiento con respecto a sí mismo y a los demás. La razón es simple: el pecado hiere de muerte nuestra alma, y ya no podremos ir al cielo.
        


lunes, 21 de septiembre de 2015

SEGUNDO ANUNCIO DE LA PASIÓN

LECCIÓN DE CRISTO 20.9.2015
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         San Marcos 9, 30-37. Jesús le cuenta a sus discípulos lo que va a pasar con su pasión, ya próxima a ocurrir. Y ellos no se dan cuenta de lo que dice. Como nos sucede actualmente en el mundo. Nadie profundiza en este problema que tenemos de no entender que frente a Jesús, estamos ante una persona que nos envía Dios, para cambiar el mundo.
         Si uno estudiara el libro de Karen Armstrong, “Campos de Sangre”, y viera todo el recorrido de la violencia que ha ocurrido, 3 milenios antes de Cristo, uno siente que Jesús, a  pesar de todo ha cambiado algo el mundo. Por lo menos ya no nos matamos por la necesidad que tenemos de comer, cuando no había nada, y las tribus que éramos entonces, requerían de la violencia para subsistir.
         Frente a esto vemos la obra de Cristo. Hemos llegado a tener una paz, que será total cuando tengamos todos a Cristo en el corazón como lo quiere María, su madre.
         Y Marcos nos trae lo que el mismo Cristo quiere que sepamos para cambiar nuestra forma de pensar y de ser. Nos pone de ejemplo a un niño. ¿Y qué es un niño? Un ser que acaba de salir de las manos Dios, nuestro creador. Este niño todavía no tiene todos los defectos que  adquiere el hombre frente a la vida, cuando llega a ser adulto.
         Miremos entonces a los niños, por favor, y repitamos con Jesús: “El que acoge a uno de estos pequeños en mi nombre, me acoge a mi; y el que me acoge a mi, no es a mi a quien acoge, sino al que me ha enviado a mi.”
         Todos somos hijos de Dios, y cuando somos niños, estamos recién salidos de sus manos, a conocer este mundo, que Papá Lindo quiere ver como debe ser: Hecho por Él, y no por los hombres materialistas que se olvidaron de haber tomado tetero cuando pequeños, cuando éramos seres acabados de salir de sus manos santas.



domingo, 13 de septiembre de 2015

EL QUE QUIERA VENIRSE CONMIGO, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO, QUE CARGUE CON SU CRUZ Y ME SIGA.

LECCIÓN DE CRISTO 13.9.2015
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         San Marcos 8, 27 - 35. En esta lid de ser cristiano, Jesús va directo y a la mandíbula, como se dice en el argot del boxeo. Y en la lectura evangélica Isaías no se queda atrás: “...ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que me mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.”
         El salmo responsorial reza: “Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.” Y termina diciendo en una de sus respuestas: “Arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.” Si es duro negarse a sí mismo, pero la respuesta lo lleva a uno al país de la vida.
         Es curioso para la historia que he vivido, acordarme de los ojos de mi mamá, cuando me decía con ellos: “¡Niégate a ti mismo!”, sin decir una sola palabra. Parece que el ser humano cuando está en la tierra, envuelto en materia, no tiene otro camino que seguir las palabras de Jesús, o en mi caso, los ojos severos de mi madre formada con una rigidez que no tenía modo de evadirse, allá en La Candelaria de Bogotá, de principios del siglo XX, cuando casarse por lo civil, producía la excomunión de las parejas y la de la familia que los aprobara y las recibiera en familia.
           El país de la vida ha cambiado desde entonces, pero no podemos olvidarnos de las palabras de Jesús, si queremos, lo repito, estar y vivir en el país de la vida.  Esa vida pasajera que se va y no vuelve, que dice adiós, sin saber cuando, y que desde allí sale para la gloria el Espíritu Santo, el dador de la vida, con nuestra historia y su maleta de viaje. ¿Qué tendremos en esa maleta? ¡Solo Dios los sabe! Él la abrirá y nos mostrará lo que hay dentro, hecho por cada uno de nosotros. Es decir: ¡mi vida! Ahí está. Ni modo de volvernos atrás, ni cambiar nada. Están los errores a nuestra vista, ya sin nada que poder hacer por corregirlos, buscando claro está, nuestra salvación. Sin embargo, Isaías nos da una oportunidad, él dice: “Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?
         Y en la carta del apóstol Santiago encontramos algo que tenemos que llevar en la maleta. Él dice: “¿De que le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras?” Y claro, se refiere a lo que hayamos hecho por nuestros hermanos. Todos los seres humanos son hijos de Dios, entonces debemos estar al servicio de ellos, porque en esa forma deben ser nuestras obras. Sí, estamos al servicios de los demás, como lo hizo Jesús en su apostolado, y claro, en la Cruz, cuando su obra fue morir por nosotros. Amén.  


martes, 8 de septiembre de 2015

HACE OIR A LOS SORDOS Y HABLAR A LOS MUDOS

LECCIÓN DE CRISTO 6.9.2015
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         San Marcos 7, 31 - 37. Estos milagros de Jesús causaban un impacto grande entre la gente. Todo el mundo los comentaba, aunque a Jesús no le gustaba que lo ponderaban por eso.
         Quizás, como lo dijo hace poco en otro evangelio, lo más importante no es lo externo, como el oído y la boca, sino la parte interna del ser humano. Donde se construye el amor, fundamento de la fe en Jesús. Es lo que nos lleva a la profundidad de la grandeza de Dios. Y el día que todos seamos conscientes de esto, y a nivel mundial lo desarrollemos, el mundo será una expresión universal del cielo.
         Por ejemplo, hay una oración que rezaba una alma santa que conocí, y que oraba porque todos los niños del mundo, recibieran sin distingos de raza y religión, un beso y un abrazo, llenos de ternura, que los hiciera sentir al amor de Dios, tal cual, sin arandelas, ni egoísmos, ni xenofobias…
         El ambiente entonces será muy distinto de lo que  vemos ahora con los conflictos que hacen los seres humanos, basados en su naturaleza material, lejana de todo lo que Jesús comentaba, cuando nos dijo de una manera categórica, que lo que afecta al hombre no es lo que viene de afuera, como en el caso del sordo mudo, sino lo que sale de nuestro interior.
         Esto nos obliga a rezar para que Dios actúe, y salve al sordo mucho, pero también a meditar para que nuestro interior, con la ayuda de Él, también actúe, basado en el amor, imitando el ejemplo que sentimos cuando vemos a un niño. Miremos a un niño, y veremos cómo sentimos ese amor infantil, lleno de inocencia y de sentimientos puros, desprendido de lo que expresan los adultos con sus odios y  xenofobias nacidos en la vida material, externa, y fundada en lo superficial, lo finito, y en lo que hoy es y mañana no aparece.