LECCIÓN DE CRISTO 20.9.2015
www.ireguimilton.blogspot.com
San Marcos 9, 30-37. Jesús le cuenta a
sus discípulos lo que va a pasar con su pasión, ya próxima a ocurrir. Y ellos
no se dan cuenta de lo que dice. Como nos sucede actualmente en el mundo. Nadie
profundiza en este problema que tenemos de no entender que frente a Jesús,
estamos ante una persona que nos envía Dios, para cambiar el mundo.
Si uno estudiara el libro de Karen
Armstrong, “Campos de Sangre”, y viera todo el recorrido de la violencia que ha
ocurrido, 3 milenios antes de Cristo, uno siente que Jesús, a pesar de todo ha cambiado algo el mundo. Por
lo menos ya no nos matamos por la necesidad que tenemos de comer, cuando no
había nada, y las tribus que éramos entonces, requerían de la violencia para
subsistir.
Frente a esto vemos la obra de Cristo.
Hemos llegado a tener una paz, que será total cuando tengamos todos a Cristo en
el corazón como lo quiere María, su madre.
Y Marcos nos trae lo que el mismo
Cristo quiere que sepamos para cambiar nuestra forma de pensar y de ser. Nos
pone de ejemplo a un niño. ¿Y qué es un niño? Un ser que acaba de salir de las
manos Dios, nuestro creador. Este niño todavía no tiene todos los defectos
que adquiere el hombre frente a la vida,
cuando llega a ser adulto.
Miremos entonces a los niños, por
favor, y repitamos con Jesús: “El que acoge a uno de estos pequeños en mi
nombre, me acoge a mi; y el que me acoge a mi, no es a mi a quien acoge, sino
al que me ha enviado a mi.”
Todos somos hijos de Dios, y cuando
somos niños, estamos recién salidos de sus manos, a conocer este mundo, que
Papá Lindo quiere ver como debe ser: Hecho por Él, y no por los hombres materialistas
que se olvidaron de haber tomado tetero cuando pequeños, cuando éramos seres
acabados de salir de sus manos santas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario