martes, 2 de junio de 2015

APARICIÓN EN GALILEA

LECCIÓN DE CRISTO 31.5.2015
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    San Mateo 28, 16-20. Luego de la Resurrección de Jesús, los 11 discípulos se fueron a Galilea, a un monte que Él les había señalado. Jesús se apareció y les dijo: “Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Id pues y haced discípulos míos en todos los pueblos…”, y terminó diciéndoles: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”
     Nos queda entonces la misión de hacernos sus discípulos, siguiendo sus enseñanzas a través de sus parábolas. Para serlo no nos olvidemos que tenemos que entrar a nuestro interior, meditando cada palabra de Jesús, para ponerla en práctica, y luego de haber puesto en nuestro interior el significado que nos da Jesús, a lo largo de la vida, podamos transmitirlo a los demás.
    Él nunca se detuvo a pensar en su vida, sino en la vida de los demás. Todos los pasajes que conocemos, siempre es para sanar a los demás, o para enseñarles su doctrina cristiana, aquella que nosotros estamos obligados a transmitir a nuestros prójimos.
    El día que todos los seres humanos tengan a Jesús en su corazón, practicando su cristianismo, el mundo cambiará totalmente. La misma naturaleza recibirá el amor y el cuidado de todos los seres, que hoy estamos amenazados con el fin del mundo, no sólo a causa de las leyes naturales, sino muy especialmente porque el hombre se ha olvidado de amar a los además, incluyendo en ello el cuidado que tenemos de cuidar nuestro hábitat, con amor y con ciencia.
    Es que el hombre se ha destruido a sí mismo con el pecado, pero también ha destruido la naturaleza sin sentir lo que tenemos que sentir por el ella, y por nuestros prójimos.
    La aparición de Jesús en Galilea, es un llamado al amor al otro y a nuestro mundo, para aprender a vivir en la felicidad que todo ser humano logra cuando sigue ese lineamiento cristiano que lo hace amar y practicar como Jesús, la vida del otro y la vida natural. Todos seremos felices, guiados por el amor y la esperanza de hacer de esta vida pasajera, una vida eterna, con Jesús y María, en el Reino de Dios.
         Y finalmente, recordemos que la vida es VIDA que tenemos que defender de todos los obstáculos del día al día en este mundo materialista, que nos trae toda clase de obstáculos, que mi Dios perdona y supera cuando conocemos su santa voluntad con fe, la única que nos trae la felicidad plena, y claro la felicidad eterna, porque nuestro fin humano y pasajero se convierte en un fin eterno. Es por eso que la vida es una ilusión que tiene un fin eterno que trasciende lo material.
         Y claro, es bueno repetirlo: Dios está en la vida, como creador. La vida de los seres humanos, pero también la vida de la naturaleza, porque Él está siempre donde está la vida. De un ser humano, de un pájaro, de un árbol, de un animal, de una flor, en fin. Donde haya vida. Amén.



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