LECCIÓN DE CRISTO 7.6.2015
www.ireguimilton.blogspot.com
San Marcos 14, 12-16 y 22-26. Jesús se
entregó todo a nosotros. No se conoce en el mundo una entrega tan inmensa,
total, original, sin limitaciones en la última cena. Confirmada luego con la otra entrega de su
ser a la Cruz. No quedan dudas respecto a que Él se da, si uno quiere, y
aprende lo que es amar hasta el extremo. Y no es que uno se dé, sino que el
viene con todo a nosotros. No necesitamos pedir permiso. No, Él viene a acomodarse en nuestra
alma, con ese amor que el mundo ha conocido como el mismo que siente Dios, por
su obra. Su obra somos nosotros. Y entre todos nos vemos con Él, y cada uno de
nosotros nos pasa el conocimiento de su experiencia al otro. Es decir todos
aprendemos de Jesús, y todos aprendemos de todos.
No
creamos pues que el sólo recibir a Jesús es suficiente. Es absolutamente
necesarios darse a los demás, como Él mismo se da. Hasta lo último sin término
y sin medida. ¡Es todo! Como lo hace el corazón humilde que sabe que todos los
seres humanos somos hijos de Dios. Ello nos lleva al amor total, sin xenofobia,
sin odios, sin creencias egoístas de sentirse más que los demás. No importa lo
material del ser humano. Es importante su espíritu, hecho por Dios, el Creador,
que a través de Jesús nos une a todos en el amor. Amén.
En eso consiste la
Eucaristía, si no lo entendemos así, se pierde ese amor infinito de Jesús, que
nos muestra a través de su amor, el mismo amor de Dios por
nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario