LECCIÓN DE CRISTO 24.8.2014
Mt
16, 13-20. Jesús pasó muchos trabajos para que entendieran su misión en la
tierra. Lo vemos diariamente con todos los hechos contra el amor de Dios que
generan los hombres, a los largo de 20 siglos. No se entienden entre ellos, no
saben vivir y menos convivir. Lo estamos viendo actualmente con el proceso de
paz en la Habana. Nadie sabe en qué va a terminar. Lo probable es que sigamos
en lo mismo, bajo la dictadura del narcotráfico. Frente a la inconciencia de
los adictos, generadores primarios del problema; pero nadie, ni ellos mismos,
son consientes de ello. Los pocos hombres que saben quién es Jesús, son muy
pocos y mucho menos saben lo que Él nos enseñó para hacer de la vida la paz y
sobre todo el amor. Este domingo, los creyentes que van a misa, se van a
encontrar con la verdad: creemos que lo sabemos, que lo conocemos, que hacemos
de su Palabra nuestra vida, pero lo triste es que seguimos en lo mismo. ¡Qué
Dios nos ilumine! Que sepamos poner su amor y su palabra en la esperanza de ver
algún día, esa paz que se merecen nuestros niños, y en general todo el pueblo
creyente. Uno pensaría que casi nadie sabe quién fue el hijo del hombre. Y ya es hora que lo sepamos: Jesús, hijo de Dios y hermano nuestro.
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