LECCIÓN DE
CRISTO 4.1.2015
Mt 2, 1-12. Es la epifanía del Niño
Jesús, anunciada por los reyes magos. La epifanía a la que alude Mateo, es la fiesta
cristiana en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, es decir
Jesús se «da a conocer», a través de los reyes magos y los pastores.
En Mateo encontramos lo que dice el
profeta al respecto: “Y tú Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá, porque de ti saldrá un jefe que será el
pastor de mi pueblo Israel”.
Lo magos al ver la estrella sintieron
una profunda alegría. Orientados por ella llegaron al portal de Belén, y se
encuentran allí con la Virgen y el Niño Dios. Viene entonces la adoración que
en nuestros días ha producido infinidad de villancicos. Se cantan para saludar
al niño. Como este: “El portal de Belén luce como el sol, y en la nieve fría ha
nacido el redentor. Cruza el mar una luz, nace nuestro Dios, llegan los
pastores a entregarle el corazón.”
Y este villancico es muy colombiano: A
la nanita nana, nanita nana, nanita ea. Mi Jesús tiene sueño, bendito sea,
bendito sea. Fuentecilla que corres clara y sonora, ruiseñor que en la selva
cantando lloras, calla mientras la cuna se balancea. A la nanita nana, nanita
ea,
Y como este nacen miles de villancicos,
que son la expresión de la alegría que nos produce la llegada del Niño Dios a
nuestra vida, cada año, llenando de esperanza y felicidad esta vida nuestra.
Ojalá recordemos la navidad siempre, para aprender esa alegría que vemos cuando
nos encontramos con un niño chiquito que nos recuerda a Jesús. Sin olvidarnos
de aquella mujer que lo lleva en sus brazos: MARÍA.
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