LECCIÓN DE
CRISTO 28.9.2014
Mt.
21, 28-32. Jesús nos lleva a despertar en nosotros una confianza total
en Él. No hay engaños ni dudas. Uno cuenta con su consejo, con su buena fe, no
hay misterios, ni miedo a que cambie su
manera de ser. Jesús es el mismo siempre: corazón puro y corazón de oro, como
su Padre que está en el cielo.
La verdadera obediencia tiene ese
fundamento, que nos permite permanecer fieles a Él, sin ninguna traba o
argucia. Uno se da totalmente, tal como lo hizo Jesús en la Cruz. Desaparecen
las dudas, para que hagamos la entrega total para siempre.
En este espíritu de Cristo no cabe
estar un momentico o un ratico, y luego abandonar sin motivo su compañía. Las
parábolas de Jesús tienen en un principio dudas sobre lo que quiso decir en
realidad. Es una forma de enseñarnos a pensar en profundidad. Podemos quedar
confundidos por un momento, pero luego llegamos a la claridad. Del obrero que
no aceptó y luego se fue a trabajar, se deduce que recapacitó y cambió su
manera de pensar.
Es lo que debemos hacer, y no por un
ratico, sino para siempre. Con Jesús tenemos la manera de ser felices, aún en
los momentos más críticos de la vida. Siempre vamos a tener el consuelo. Y
además vamos a encontrar la forma de superar las minucias de la vida cotidiana,
lo que nos permite estar alegres y realizados en todos los momentos de nuestra
vida, para superar los problemas que nos traiga el día al día. Amén.
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