LECCIÓN
DE CRISTO 5.10.2014
(www.ireguimilton.blogspot.com)
Mateo 21,33,46.
Esta parábola de Jesús nos recuerda a muchos de los que andan por el mundo de hoy,
que aman lo material, y que mataron el alma viva del Espíritu Santo, y por ello
son incapaces de comprender lo que perdieron en su vida. Estos son los
viñadores homicidas. Ejemplos hay muchos en Colombia, en los países con
violencia, y en la Habana. Ya es hora de que regresemos a ser felices con
nuestros prójimos. La vida la vamos a volver lo que es: bella, alegre, amorosa,
en fin, para lo que fue hecha, sabiendo que la vida es un milagro, un don de
Dios, algo que no podemos dejar pasar porque lo perdemos. Por eso, ya mismo,
entremos en conciencia, amemos a nuestros enemigos, perdonemos a los que no han
hecho mal, y sobre todo, ayudemos al que lo necesita. Actos como estos dan una
alegría mucho mayor de lo que nos trae lo material. Nos produce un interior lleno de gracia, sin el
estrés de sacarnos el Baloto. Podemos dormir profundamente tranquilos, sin
miedos, conscientes de que la vida cuando se transforme en lo que es a nuestra
muerte, conocerá la gloria del espíritu, que superó para siempre las
limitaciones humanas.
Dice
Jesús: “La piedra que los constructores
desecharon, (la vida espiritual), en piedra angular se ha convertido;
esto ha sido obra del Señor, una maravilla a nuestro ojos”. Y lo explica
diciendo que lo que nosotros desechamos en la vida, es decir, el reino de Dios,
nos lo quitará para dárselo a un pueblo que pague sus frutos y viva el espíritu.
Muchos de nosotros, somos conscientes
de haber perdido la oportunidad, la dejamos ir, y ya no podremos recuperarla
como era en un principio. Solo nos queda morir arrepentidos, sabiendo que dejamos
ir lo que valía la pena. Aquello que nos lleva a trascender, a estar en la otra
vida con Jesús y María, conociendo la verdadera felicidad. Amén.
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