jueves, 28 de enero de 2016

NINGÚN PROFETA ES BIEN RECIBIDO EN SU TIERRA


LECCIÓN DE CRISTO 31.01.2016
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        San Lucas 4,21-30. Lucas repite lo que ha escrito el pasado  domingo 24 de enero del 2016, cuando decía: El Espíritu del Señor está sobre mi, porque el Señor me ungió. Él me envió a llevar una buena noticia a los pobres, a anunciar la liberación de los cautivos y dar vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor”.
         Pero Jesús también nos hace saber: “Yo les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su patria”. Y Jeremías en el Antiguo Testamento anuncia lo que sufren los profetas: “Antes de formarte en el vientre materno, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de las naciones… Mira; yo te convierto hoy en ciudad fortificada, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo para librarte”.
         Los seres humanos debemos saber que somos tercos, nos vamos por lo material, o bien, nos ponemos a utilizar juicios que salen de nuestro ego cuando está crecido. Y no sabemos practicar la humildad, que es la norma del ser inteligente, que conoce sus limitaciones de tiempo y espacio, y ha tenido que lidiar con su ego para centrarlo en el amor puro y corazón divino que emana de estar con Jesús y María. Para darle a nuestra vida esa felicidad que se siente, cuando uno sabe que está sometido a la voluntad de Dios, la única que nos lleva a la verdad, y a la completa felicidad en este vida pasajera, cuando está fundada en las palabras evangélicas de Jesús, nacidas de la voluntad de Dios. ¡No tenemos otra alternativa!.  ¡Por Dios!        


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