viernes, 8 de enero de 2016

LA PREDICACIÓN DE JUAN EL BAUTISTA


LECCIÓN DE CRISTO 10.01.2016
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        San Lucas 3, 15-16, 21-22. Juan en Lucas pone de presente su misión como PRECURSOR de Jesús. Precursor en latín significa el que corre delante de otro, o que anuncia lo que ocurrirá posteriormente.
         El pequeño Larousse ilustrado 2013 dice del Bautista: “Jefe de una secta judía, considerado por la tradición cristiana el precursor del Mesías. Contemporáneo de Jesús, hijo de Santa Isabel. Desde su infancia se retiró al desierto. Predicó a orillas del Jordán un mensaje de penitencia y practicó un bautismo de purificación para la llegada del reino de Dios. Fue decapitado por orden de Herodes Antipas.
         Juan el Bautista  en Wikipedia, la enciclopedia libre dice que Juan, o simplemente el Bautista o San Juan, fue un predicador judío, considerado como uno de sus profetas por tres religiones: el Cristianismo, el Islam y el Mandeísmo, (una doctrina agnóstica, hoy disminuida).
         Isaías profetiza diciendo: “Este es mi siervo…He puesto mi espíritu en él para que muestre a las naciones cómo hago justicia”. Juan el Bautista como ser humano, ama a Dios, y por eso amó  a Jesús.
         Y esto hay que decirlo, repitiendo lo que dijo San Juan el apóstol, en las lecturas del pasado jueves: “Nosotros amamos porque Dios nos amó primero. Si alguien dice que ama a Dios, pero odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si no ama a su hermano a quién ve, no puede amar a Dios a quién no ve”.
         La obra de Juan el Bautista se fundamenta entonces, en el amor a Dios. Eso lo lleva a ver lo que viene más adelante, y en el presente la necesidad de tener en el ahora, ese sentimiento que transmite lo que ha de venir con Jesús, en la revelación de su amor por nosotros, por encima de su dolosa pasión en la cruz. Veamos que estuvimos primero los seres humanos, y su vida espiritual, por ser hijos de Dios, por la cual fuimos salvados por encima de su dolorosa pasión en la cruz. Eso si dependiendo de que amemos a Dios como a nuestros prójimos, tal como lo vimos en el apóstol San Juan. Así de simple.  
        


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