LECCIÓN DE CRISTO 13.12.2015
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San Lucas 1, 39.45. Empecemos por decir
que Isabel siente que la criatura que tiene en su vientre se estremeció en el
encuentro con María. Ese niño es San Juan Bautista, el Precursor de Jesús.
María siente en su interior una emoción
santa. Y dice: “Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios,
mi salvador, porque se ha fijado en la humilde condición de su esclava. Desde
ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque el Todopoderoso, ha
hecho conmigo cosas grandes, y su nombre
es santo…”
Isabel dijo alzando la voz: “¡Bendita
tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” Es un encuentro
familiar que inicia lo que será Jesús, el salvador del mundo venidero.
Pero también es necesario acordarnos de
Juan el Bautista, o simplemente el Bautista o San Juan, fue un predicador
judío, considerado como uno de sus profetas por tres religiones: Cristianismo,
Islam y la Fe Bahá'í.
Se ha especulado con que Juan el
Bautista e incluso Jesús de Nazaret tenían relación con el movimiento judío de
los esenios o incluso pertenecían a la secta: "parece que Juan el Bautista
y tal vez también Jesús y su familia fueron cercanos a esta comunidad. En cualquier
caso, en los manuscritos de Qumrán hay múltiples puntos de contacto con el
mensaje cristiano. No puede descartarse que Juan el Bautista viviera un tiempo
en esta comunidad y haya recibido en ella, en parte, su formación religiosa. Es
considerado el primo- hermano o primo segundo de Jesús de Nazaret.
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