LECCIÓN DE CRISTO 13.12.2015
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San Lucas 3, 10.18. Lucas trae el tema
de Juan el Bautista, hijo del sacerdote Zacarías y de su esposa Isabel (Lucas
1:5). Y lo hace sabiendo que es considerado el precursor de Jesucristo, porque
según Lucas 3:1-3, Juan comenzó a predicar y a bautizar en el desierto «el año
decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba
Judea.
Lucas pudo contabilizar los años
siguiendo el calendario sirio, por lo cual la fecha aproximada del inicio de la
actividad del Bautista estaría en torno al año 28 de nuestra era.
Juan Bautista se definió a sí mismo
como «voz que clama en el desierto: "rectificad los caminos del
Señor"» (Juan 1:23), con lo cual cumplía expresamente una profecía de
Isaías (Mateo 3:1-4, Lucas 3:4-6, Isaías 40:3-5). Marcos 1:1-4 une a ésta el
cumplimiento de otra profecía, de Malaquias 3:1. Esta misma misión general, cumplirá
unidas ambas profecías, vista como una, fue definida en general por los esenios
para ellos mismos, según la Regla de la Comunidad, encontrada entre los
Manuscritos del Mar Muerto. Y también la liturgia bautismal esenia pudo haber
servido de inspiración a Juan.
Además, en el Evangelio de Juan, se
narra a Juan el bautista diciendo: “No puede el hombre recibir algo, si no le
fuere dado del cielo. Vosotros mismos sois testigos que dije: Yo no soy el
Cristo, sino que soy enviado delante de él... A él conviene crecer; a mí, ser
disminuido. El que de arriba viene, sobre todos es el que es de la tierra,
terreno es, y cosas terrenas habla; pero el que viene del cielo, sobre todos es
enviado de Dios. Y lo que vio y oyó, esto lo testifica. El que recibe su
testimonio, éste ha puesto su sello que Dios es Verdadero. Porque el que Dios
envió, las palabras de Dios habla. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dio
en su mano. El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que al Hijo es
incrédulo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanecerá sobre él. (Juan 3:31-36).
La diferencia entre el ministerio
general de los esenios y el de Juan estriba en que aquellos enfatizaban en el
estudio de la Ley, y en general de las Escrituras, y Juan en la predicación y
bautismo para la conversión del pueblo. Según los Evangelios, bautizó también a
Jesús en el río Jordán (Lucas 3:21-22, Marcos 1:9-11) y lo reconoció como
Mesías (Juan 1:25-34, Mateo 3:13-17). Ese momento supuso el inicio de la actividad
mesiánica de Jesús. Algunos autores señalan que sería más bien el arresto de
Juan por parte de Herodes Antipas el comienzo de la vida pública de Jesús
(Marcos 1:14).
Poco después, (antes de la muerte de
Jesús hacia el 30), fue encarcelado y decapitado por orden de Herodes Antipas
en la fortaleza de Maqueronte. Este dato es mencionado tanto por Flavio Josefo,
en el Antiguo Testamento, como por los Evangelios de Marcos 6:16-29 y Mateo
14:3-12.
Juan no dudó de Jesucristo al haberlo
reconocido como el Cordero de Dios, pero estando en la cárcel envió mensajeros
para asegurarse de que Jesús era realmente el Mesías esperado, Mateo 11:2-4.
"Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus
discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos
a otro? Jesús, les dijo: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y
veis".
La Iglesia católica celebra su fiesta
principal el 24 de junio (seis meses antes de Navidad, ya que el Evangelio
cuenta que su madre Isabel estaba de seis meses cuando el ángel anunció a la
prima de ésta, María, que sería madre del Mesías). Y el 29 de agosto se
conmemora su decapitación, (degollación de san Juan Bautista).
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