sábado, 8 de noviembre de 2014

EXPULSA DEL TEMPLO A LOS MERCADERES

LECCIÓN DE CRISTO 9-11-2014


         JN 2, 13-22. Jesús tiene una forma original para hacer llegar su mensaje, y tiene que ser así, por la dureza del corazón humano para entender lo que es el espíritu frente a lo material. En este evangelio del domingo 9 de noviembre, nos dice en definitiva que no podemos confundir lo material con lo espiritual. Hablar con Dios de verdad, requiere dejar la plata por fuera del pensamiento divino, aquel que nos une al amor de Dios.
         No podemos rezar para ganarnos la lotería, por ejemplo. Lo hacemos para vivir con Jesús y María, donde todo lo material queda guardado en el cuarto de San Alejo, porque lo importante es examinar cómo estamos frente a la voluntad de Dios. Es allá a través del amor a Dios, que encontramos la solución a todos los problemas que tenemos, especialmente aquellos que se ocultan en nuestro inconsciente, donde guardamos el estrés inconsciente que nos lleva a cometer actos contra el amor a Dios, y finalmente contraer enfermedades mortales.
         Nuestra misión en la tierra es estar al servicio de los demás. No solamente no juzgar al prójimo, sino ayudarlo si podemos, estando a su servicio, y sobretodo podamos devolver las injurias o los actos de agresión, con esa sonrisa interna que nos da Nuestro Señor, haciéndonos ver que la vida pasajera, solo es una oportunidad para crecer espiritualmente, estar alegres y satisfechos, por nuestra acción nacida del amor a Jesús y a María. Desapareciendo todos esos sentimientos que nos llevan al odio, y a las acciones, precisamente, aquellas por las que expulsó Jesús a los mercaderes del templo.


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