LECCIÓN DE CRISTO 9-11-2014
JN 2, 13-22. Jesús tiene una forma original para hacer
llegar su mensaje, y tiene que ser así, por la dureza del corazón humano para
entender lo que es el espíritu frente a lo material. En este evangelio del
domingo 9 de noviembre, nos dice en definitiva que no podemos confundir lo material
con lo espiritual. Hablar con Dios de verdad, requiere dejar la plata por fuera
del pensamiento divino, aquel que nos une al amor de Dios.
No podemos rezar para ganarnos la lotería, por ejemplo. Lo
hacemos para vivir con Jesús y María, donde todo lo material queda guardado en
el cuarto de San Alejo, porque lo importante es examinar cómo estamos frente a
la voluntad de Dios. Es allá a través del amor a Dios, que encontramos la
solución a todos los problemas que tenemos, especialmente aquellos que se
ocultan en nuestro inconsciente, donde guardamos el estrés inconsciente que nos
lleva a cometer actos contra el amor a Dios, y finalmente contraer enfermedades
mortales.
Nuestra misión en la tierra es estar al servicio de los
demás. No solamente no juzgar al prójimo, sino ayudarlo si podemos, estando a
su servicio, y sobretodo podamos devolver las injurias o los actos de agresión,
con esa sonrisa interna que nos da Nuestro Señor, haciéndonos ver que la vida
pasajera, solo es una oportunidad para crecer espiritualmente, estar alegres y
satisfechos, por nuestra acción nacida del amor a Jesús y a María. Desapareciendo
todos esos sentimientos que nos llevan al odio, y a las acciones, precisamente,
aquellas por las que expulsó Jesús a los mercaderes del templo.
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