sábado, 7 de junio de 2014

¿SOMO DISCÍPULOS DE JESÚS?

LECCIÓN DE CRISTO 8.6.2014


         Juan 20, 19-23. No hay alternativa: somos discípulos de Jesús o del diablo. Él siempre tuvo una manera especial para tratar a sus discípulos. Uno comprende que no era fácil hacerlo. Pues se trataba de que creyeran en el Misterio de la Redención, que está en conexión con el Creador, por la sencilla razón de expresar de alguna manera, el amor puro y el corazón de oro que Él siente por nosotros, mientras nosotros hacemos bestialidades, como las guerras mundiales, por ejemplo, y todo lo malo que encontramos en lo cotidiano, o bien la violencia en Colombia, en la diaria expresión de su acaecer maldito.
         El colombiano mata a su hermano como la cosa más natural del mundo. Como si fuera lógico hacerlo. Somos pues parecidos a los discípulos del diablo, en una gran mayoría, que no comprende el amor de Dios, ni la obra de la redención que hizo Jesús, dando su vida, para hacernos ver el amor de Dios por nosotros.
         Por eso Jesús nos manda, hoy y siempre, como discípulos, diciendo que como Dios, su Padre, lo mandó a Él, así Él nos manda a nosotros. ¿Será que en la Habana, los negociadores de la violencia, entenderán esto? Lo más probable es que no. Ni siquiera creo que se estudie la paz bajo los ideas de Jesús… Su esperanza, lo sabemos con su Madre Santísima, es que todos los colombianos nos amemos. Que nos cuidemos. Que  procuremos sentir esa humildad que permite creer que todos somos iguales, todos sin excepción, así seamos pobres o ricos. Y menos nos parece creer, que cuando esto ocurra, el país no sólo será mucho mejor, sino que todos viviremos felices, tranquilos. Ya nadie nos robará el celular. Ni tendremos que pagar por el secuestro. Ni habrá ácido para el rostro. Ni minas quiebra patas para las patas. ¿Será posible?
         Y la sensación que tenemos los colombianos en su totalidad, es que esto no lo arreglamos votando, sabiendo que la mermelada, juntada con el ego, tiene a nuestras instituciones en la olla. Recemos para que este 15 de junio, de elecciones, nos sintamos como los discípulos de Jesús, creyendo que la obra discipular en la paz, es un hecho, y que eso es lo importante, muchísimo más  que nuestro voto. ¡Ave María Purísima!

        

        


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