lunes, 26 de mayo de 2014

SI ME AMÁIS, GUARDARÉIS MIS MANDAMIENTOS

LECCIÓN DE CRISTO 25.5.2014 (www.ireguimilton.blogspot.com)

                  Esta frase de Jesús, la trae Juan, en el capítulo 14, 15-21, que leímos este domingo que acaba de pasar. Y si lo hacéis, (dice Jesús), os daré otro Paráclito para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de la verdad. Jesús, lo dice para que los discípulos entiendan que solo lo encontrarán, en la medida en que se interioricen en su yo, aquel YO que no se ve. Y esto porque el ser humano tiene un yo externo, que se ve, que vive en el cosmos, es decir, en lo material, en aquello que es efímero, que se va cada día, y que se desaparecerá con la muerte. El yo interno, a diferencia del yo externo, es a donde llega el Paráclito, o Espíritu Santo, y es muy distinto del yo externo material. Es decir el yo externo es el que se ve, y el yo interno el que no se ve, porque allí está el alma, aquella que busca el Paráclito, para hacer patente el Espíritu de la verdad, que nos da Jesús cuando guardamos sus mandamientos. Mandamientos que son muy precisos, porque consisten  en amar a Dios, y al prójimo, como a sí mismo. Así de sencillo.   
         La complicación que encontramos adentro de nosotros se produce por culpa de nuestro ego, que suele pasar por alto al prójimo. Es más, casi nunca es consciente de su indiferencia, frente a la inequidad que sufre el colombiano pobre. Somos un solo pueblo. Somos colombianos…claro, y cuando nuestro equipo de fútbol mete un gol, nos unimos todos en un solo grito de emoción…

         Pero resulta que seguimos sin seguir, (y escusas por el pleonasmo), el mandamiento de Jesús frente a nuestro prójimos que padecen el mal de la inequidad, por culpa del Estado, claro, pero sobre todo por culpa de nosotros mismos, que miramos nuestra camiseta de Colombia, con una emoción, que no se compadece muchas veces con el cariño de nuestro corazón común: aquel que nos une sobre todas las cosas, siguiendo el mandamiento de Jesús, de amarnos sobre todas las cosas materiales, donde está el Paráclito, en nuestro yo interior. Es el momento entonces que cambiemos, para ser amor puro y corazón de oro, ante nuestros hermanos colombianos.

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