LECCIÓN DE CRISTO 25.5.2014 (www.ireguimilton.blogspot.com)
Esta
frase de Jesús, la trae Juan, en el capítulo 14, 15-21, que leímos este domingo
que acaba de pasar. Y si lo hacéis, (dice Jesús), os daré otro Paráclito para
que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de la verdad. Jesús, lo dice
para que los discípulos entiendan que solo lo encontrarán, en la medida en que se
interioricen en su yo, aquel YO que no se ve. Y esto porque el ser humano tiene
un yo externo, que se ve, que vive en el cosmos, es decir, en lo material, en
aquello que es efímero, que se va cada día, y que se desaparecerá con la
muerte. El yo interno, a diferencia del yo externo, es a donde llega el
Paráclito, o Espíritu Santo, y es muy distinto del yo externo material. Es
decir el yo externo es el que se ve, y el yo interno el que no se ve, porque
allí está el alma, aquella que busca el Paráclito, para hacer patente el
Espíritu de la verdad, que nos da Jesús cuando guardamos sus mandamientos. Mandamientos
que son muy precisos, porque consisten en amar a Dios, y al prójimo, como
a sí mismo. Así de sencillo.
La
complicación que encontramos adentro de nosotros se produce por culpa de
nuestro ego, que suele pasar por alto al prójimo. Es más, casi nunca es
consciente de su indiferencia, frente a la inequidad que sufre el colombiano
pobre. Somos un solo pueblo. Somos colombianos…claro, y cuando nuestro equipo
de fútbol mete un gol, nos unimos todos en un solo grito de emoción…
Pero resulta que seguimos sin seguir, (y escusas por el pleonasmo),
el mandamiento de Jesús frente a nuestro prójimos que padecen el mal de la
inequidad, por culpa del Estado, claro, pero sobre todo por culpa de nosotros
mismos, que miramos nuestra camiseta de Colombia, con una emoción, que no se
compadece muchas veces con el cariño de nuestro corazón común: aquel que nos
une sobre todas las cosas, siguiendo el mandamiento de Jesús, de amarnos sobre
todas las cosas materiales, donde está el Paráclito, en nuestro yo interior. Es
el momento entonces que cambiemos, para ser amor puro y corazón de oro, ante
nuestros hermanos colombianos.
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