miércoles, 25 de junio de 2014

EL VERDADERO PAN DE VIDA

LECCIÓN DE CRISTO 22.6.2014

         (Juan 6, 51-58) “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma este pan vivirá eternamente.” Bueno tenemos que comprender a Jesús, pues su dificultad para dar a conocer su misión, fue muy difícil, y sigue siendo difícil. Queda atrás el pueblo judío, pero ahora aparece un mundo material regido exclusivamente por el dinero. Y ya sabemos que si el ser humano ama solamente el dinero, se quedará en lo material, en el cosmos. Y la frase de Jesús se quedará sin utilidad alguna. Así nadie vivirá eternamente.
         Por eso les está hablando un octogenario que ya despidió a toda su familia de este mundo. Queda solamente él, después de que en el siglo pasado éramos 12 seres. La vida es pasajera, pero no nos damos cuenta. Para vivirla eternamente como quiere Jesús tenemos que seguirlo a Él, quién nos da el ejemplo de darse totalmente. Es Él el que quiere entrar en nuestro corazón para enseñarnos a vivir eternamente.
         Al respecto alguien me preguntó que si no tenía miedo a morir. Le contesté que no, porque yo ya estoy en el cielo. Llevo muchos años haciendo cola para nocturna, (como dijo uno de los viejos donde yo vivo), y eso me llevó a pensar que mientras tenga vida, debo ser feliz viviendo eternamente con Jesús. Años atrás, cuando me convencí de que ya casi estaba en la olla, me confesé, y recibí la comunión. Y claro, vino Jesús y me enseñó a darse uno totalmente como Él. Ya no pensé en lo material, sino como algo accesorio, sin importancia, y me quedé meditando con Papá Lindo, como le digo a Nuestro Señor. Me acuesto con Él, y me levanto con Él. y Él me dice, mientras tengas vida háblame, piensa en mi. Sabes que no soy ser humano, que soy espíritu, y que manejo solamente dos cosas: Amor Puro y Corazón de Oro, no más.
         A mi me pareció que Papá Lindo era demasiado eterno. Alguna vez traté de darle unas palmadas por el trasero, y Él se murió de la risa. Yo soy solamente espíritu, me hizo ver. ¡Tranquilo! Y yo dije: ¡Me salvé! Y desde entonces nos hablamos como dos buenos amigos. Nunca volvimos a pelear. Y allí fue cuando llegó lo máximo… ¿Cuándo me voy a morir le pregunté? Y Él se rió a las carcajadas… Jesús mismo lo dijo, eso solo lo sé yo. Pero tranquilo, tú ya estás en el cielo. Morir es nada, es que te vuelvas ceniza, y regreses a la tierra. A bueno, Papá Lindo,  le respondí… y Él se desapareció, aunque para ser franco, Él anda desaparecido en este mundo. Jesús nos lo hace ver con sus palabras, el que está conmigo vive eternamente, sin fecha de vencimiento.

          

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