domingo, 20 de octubre de 2013

UN EVENTO FAMILIAR. BINGO EN VALMARÍA

19/10/2013


Vivimos ayer un día maravilloso, diferente a todos los demás. Estábamos alegres y sonrientes como nunca. ¡Todos amigos! ¿será que lograremos algún día ser así cada día de nuestra pasajera vida. Me parecía increíble que no tenía en mi interior ninguna de esas preocupaciones que a veces nos hunden en el barro. Se me borraron todos los noticieros y los periódicos. Apareció, me parece, que Mamá María había logrado el milagro que ella quiere hacer como lo hizo en Fátima con los tres pastorcitos, cuando sin violencia convirtió a Rusia. Ella estaría entonces por entregarle a Papá Lindo, lo que Él más quiere, y que lo refleja en la Cruz, símbolo del triunfo del amor sobre el pecado. Sí, es verdad, entonces yo no miraba la Cruz con tristeza, sino con alegría. ¡Qué increíble! ¡Estamos salvados! Nos unimos como ayer en una sola persona, para que Mamá María se la ofrezca al Crucificado, resucitado y triunfante, porque al fin logramos que cada ser tuviera en el alma la dicha de ser de cómo Dios, en la sencillez de un acto que todos hubieran tomado como materialista, y no santo, como lo fue. Es esta la única manera de entender la reunión en Valmaría, llena de todo tipo de personas, adultas y niños, unidos en el deseo de ayudar al seminario con su apoyo presente. En una forma que consolide para siempre la influencia de Valmaría en el alma de esas personas que siempre rodean al seminario. Son los milagros que vemos y asistimos sin pensar muchas veces quién está detrás de todo. Es Jesús y María, en el silencio de lo que no se ve, pero se siente. 

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