LECTIO 5/9/13
Lucas 14, 25-33: Renuncia a todo lo que se ama. Cuánto
cuesta ser discípulo? Es un llamado a la responsabilidad y a la radicalidad del
discípulado. El discipulado no es para todo el mundo. Qué es ser discípulo?
Para saberlo hay que hacer un proceso. Es un camino por recorrer. No es un
regalo. No todos nacemos con ese don de ser discípulo. Seguir a Jesús significa
salir del anonimato, significa asumir mi realidad personal. Romper el anonimato
significa ser discípulo de verdad. Y lo digo yo, sin juzgar a los demás. Yo soy
discípulo, y ya, cuando descubro que Jesús me ha llamado. No es que yo quiera
serlo, es que Él quiere que yo lo sea.
Anonimato se refiere a la persona anónima que ha hecho algo, y que se
desconoce quién fue.
Cuando uno es discípulo de verdad, uno responde por su
carga. Nadie más. Sale uno del anonimato y asume su responsabilidad. Se
compromete, en primera persona: Yo. Nadie más. Se sale del anonimato y se
compromete.
Si esto produce admiración, debemos de tener cuidado, porque
la admiración es un hecho externo, y estamos hablando de algo que es
profundamente interno. Eso, ese Yo
comprometido lo sabe nadie más.
El discípulo sabe esto, es lo que importa para él, y siente
por todo lo demás desapego. Es lo que nos quiere decir Jesús en Lucas 14,
25-26. Este desapego es de carácter afectivo. No son las cosas, sino las
personas lo que genera este apego. Es radical el desapego como nos lo pide
Jesús. Es fuerte. La prioridad es Jesús, y con Él su Cruz. Con ella dio la vida
por nosotros. El discípulo debe sentir y hacer esto por nosotros.
Y Jesús en Lucas 14, 28-30, dice refiriéndose esto:
"Porque quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta
primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla?" Ese comenzó a
edificar y no pudo terminar, dirá la gente.
Yo tengo que ser realista. Ser prudente. Realista.
Responsable. Hay que dar el paso, dejando atrás el entusiasmo y los apegos. El
entusiasmo puede ser
el principio, pero no es
suficiente. De pronto puede ser solo una ilusión.
Hay que ser sabio para las decisiones que se tomen. No es
fácil. Hay que sufrir, si quieres ser cristiano de verdad, tienes que tomar la
Cruz de Jesús. No hay alternativa distinta. Ahí está la sabiduría.
Lucas 9, 57-58: Exigencias de la vocación apostólica. De
pronto quien sigue a Jesús no tiene donde reclinar la cabeza. Tiene uno que
estar dispuesto a pasar por eso.
Lucas 14, 15-24: Los invitados que se excusan. Aquí se
muestra como no valen las disculpas en el seguimiento de Jesús. O uno lo sigue
o no. Es una decisión que no tiene disculpa.
Por eso embarcarse en algo al que no se está preparado puedo
terminar en el fracaso. Tiene que ponerse en camino a Jerusalén, es decir, el
camino es Jesús y su vida y su pasión. En la realidad la opción por Jesús, no
tiene otro camino que seguirlo, y ya!!! Como decimos en la jerga del común:
"!Esto hay que hacerlo porque no tiene tu tía!"
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