viernes, 18 de octubre de 2013

LECTIO 29.08.13


LECTIO 29.08.13

         LUCAS 14, 1-14: Elección de asientos y de invitados. Lo que nos enseña Jesús es, en resumidas cuentas: LA HUMILDAD. Es una virtud que está presente en la educación. Uno no solo se sienta en el último puesto, sino que cede la acera, da paso al que lo solicita, entra siempre de último. Todas las maneras de relación, tienen un profundo respeto por el prójimo. La humildad nos une al prójimo de una manera especial. No importa el estrato ni el capital que tenga. Importa el ser humano como tal, con alma, historia y vida. Pensemos, si el mundo fuera humilde, todos seríamos iguales. No habría guerra en Colombia, ni en Siria, por ejemplo. La xenofobia no tendría lo que ahora viven los Estado Unidos, cuando se dice que Mather Luther King no logró su objetivo, porque falta mucho para que la arrogancia del blanco reconozca al negro como igual.
         Martin Luther King,  fue un pastor estadounidense de la iglesia bautista que desarrolló una labor crucial en Estados Unidos al frente del Movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos y que, además, participó como activista en numerosas protestas contra la Guerra de Vietnam y la pobreza en general.
         Por esa actividad encaminada a terminar con la segregación estadounidense y la discriminación racial a través de medios no violentos, fue condecorado con el Premio Nobel de La Paz, en 1964. Cuatro años después, en una época en que su labor se había orientado especialmente hacia la oposición, a la guerra y la lucha contra la pobreza, fue asesinado en Memphis, cuando se preparaba para liderar una manifestación.
         Jesús  no solo se refiere al último puesto en la mesa, sino que además nos dice que si vamos a dar un banquete, nos recomienda a quién debemos invitar. Él dice: "... llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos, serás dichoso, porque no te pueden corresponder..." En resumen no esperemos nada material en nuestra relación con el prójimo, para  que al morir, sea Dios quién nos recompense. Amén.

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