LECCIÓN DE CRISTO 25.10.2015
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San Marcos 10, 46-52. “Jesús, hijo de David ten compasión de mi.” Es una frase
que pronuncia el ciego de Jericó, con una gran fe en Jesús. En esto tenemos que
imitarlo, porque de verdad la vida pasajera que llevamos, siempre nos lleva a
cometer errores, día a día. La vida nos trae millones de tentaciones, y claro
muchas veces erramos.
Hay un ejemplo que nos sirve de modelo: “El Peregrino ruso”.
Hagamos un profundización de él, porque nos puede servir mucho para enfrentar
el descuido de nuestro interior, y así quizás podemos lograr esa fe que tuvo el
ciego de Jericó. Veamos:
“Por la gracia de Dios soy hombre y soy cristiano; por mis actos, gran
pecador; por estado, peregrino de la más baja condición, andando siempre
errante de un lugar a otro… entré en la Iglesia para orar durante el oficio;
estaban leyendo la epístola de San Pablo a los Tesalonicenses, en el pasaje (1)
en que está escrito: Orad sin cesar.”
Y
luego el Peregrino Ruso se extiende en varias páginas sobre el esfuerzo que
significa lograr orar sin cesar. Y termina diciendo: ”De modo que todavía no he
llegado a la oración espiritual del corazón, espontánea y continua; pero,
gracias a Dios, ahora comprendo ya claramente el significado de las palabras
del Apóstol que un día escuché en la iglesia: Orad sin cesar.”
En resumen es un tema que tenemos que
llevar en el día al día, sin cesar, para ir aprendiendo que nuestra mente se
domine y tenga una idea firme que la lleve a orar sin cesar.
Es difícil, pero he ensayado en estos
días a escribir una frase que debo repetir constantemente, lo más que se pueda:
“Jesús, te tengo en el alma, llévame
a tu lado siempre, y con María dime qué tengo que hacer ahora, en este momento.”
Todos, a nuestra manera podemos redactar una o varias frases, hasta que
en la memoria nos quede la más productiva. Así sea.
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