LECCIÓN DE CRISTO
9.12.2013
FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO. Se terminó el año, y esperamos
que El Niño Jesús nos traiga una nueva esperanza para el año entrante. Que el
ejemplo de Nelson Mandela que acaba de morir, y el recuerdo tan grato que nos
dejó Gandhi, nos sirvan para acabar con la desagradable acción del odio, regado por todas partes en
nuestra patria y en el mundo.
A los políticos y a todos los grupos que delinquen, hay que
recordarles que nada se gana con el odio. A los burócratas traerles a cuento
aquella frase de Gandhi, que decía más o menos lo siguiente: "nuestros
derechos emanan del cumplimiento de nuestras obligaciones". Y esas
obligaciones nos comprometen con el trabajo, y con el hecho de producir bienes
para nuestro hermanos o bien estar al servicio de ellos en acción.
Porque todos somos hermanos, y ante Dios, todos somos
iguales. No hay ningún humano que sea más que otro. Todos por igual vamos al
baño, y todos morimos sin remedio. Lo que nos hace la vida productiva es
prepararla para trascender, para no morir como un mosco, tal como lo hacen
muchos de nuestros prójimos adictos a los vicios, o al dinero y a los bienes
materiales.
Amar a Jesús y a María es nuestro destino divino. Es muy
sencillo, reconocer con humildad nuestro destino como seres humanos. No somos
dioses. No somos más o menos por tener o no tener bienes materiales. Hay que
tener solamente amor por todos y un deseo de estar siempre al servicio del
otro.
Y recordar lo que dijo Jesús en Mateo 7,21: "No todo el
que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga
la voluntad de mi Padre que está en los cielos". Y la voluntad de nuestro
Padre se fundamenta solamente en el amor. !Jamás en el odio!
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