sábado, 21 de noviembre de 2015

JESÚS ANTE PILATOS



LECCIÓN DE CRISTO 22.11.2015
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        San Juan 18, 33b-37. Jesús le dice a Pilatos: “Tú lo dices: yo soy rey. Yo para eso nací y para eso he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.”
         Eso siente uno cuando entra al templo. Nuestra parte interior siente a Jesús, y todo lo que traía uno de la calle cambia. Es otra cosa. La ondas que uno recibe entonces, lo llevan a pensar diferente. Uno se arrodilla, y quiere sacar de su interior todo lo que lo molesta. Esa sensación de estar con Jesús, lo remite uno a sus palabras: “Todo el que es de la verdad escucha mi voz.”
         Y uno sale del templo y todo cambia para bien o para mal. Cuando es para bien, uno se acuerda que con relación al templo, uno es templo del Espíritu Santo. Tiene uno que entrar dentro de sí para sentirlo.
         Bueno, en la calle es difícil sentirlo. Tendría uno que cerrar los ojos y taparse los oídos, y eso no es posible. Es cuando llega uno a la casa, y entra a su cuarto, con la luz apagada, que puede volver a sentir lo que sintió en el templo con Jesús.
          Lo primero que observa Él, es recoger todos esos pensamientos que lo llevaron a rezar: “Alma de Cristo santifícame”, y darse cuenta que es Cristo el que entra en uno para corregir lo que estaba mal. Uno no está solo cuando es templo del Espíritu Santo, y por méritos de Él, cambiamos lo que hicimos mal, y vemos que ya todo en nuestra vida está funcionando con alegría, y sin el tropiezo de nuestro ego, aquel al que se refiere Jesús cuando nos dijo: “Niégate a ti mismo”. 


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